Boca
del Río, Veracruz. Son las 11:00 de la noche y las puertas
del sitio parecen estar abiertas desde hace rato. La gente llega,
estaciona sus vehículos donde puede o baja de taxis para
postrarse en la entrada. La mayoría espera poco tiempo
en la escalinata que conduce a los cadeneros e irrumpe en la salsoteca.
Con boleto de entrada en mano, también casi todos los asistentes
han obtenido su pase en la preventa.
Esta
vez, la publicidad del evento no ha sido la mejor y sólo
ha contado con poco más de una semana para lograr su objetivo.
Sin embargo, para la media noche de ahora, la sucursal jarocha
de los Mambocafé ya está abarrotada. La gente espera
paciente mientras el grupo anfitrión pone la tarima y la
pista de baile a temperatura ambiente.
Es
ya la una de la mañana y Willie no aparece. El público
espera, pero nunca falta el que desespera. Los tragos y las botellas
van y vienen. Los bailadores también de la pista a su mesa
y de su mesa a la pista. Unos sudan y desquitan su gasto, mientras
que otros prefieren guardar la energía para la hora en
que llegue el hijo pródigo del Bronx.
Son
las dos menos quince de la mañana; al fin ha llegado el
momento. Domingo Lucas, uno de los locutores más relacionados
a la salsa en el puerto de Veracruz y que hoy funge como presentador,
ha tomado el micrófono. En la tarima, nueve músicos
vestidos de negro han tomado sus puestos. También han afinado
sus instrumentos y coordinado el set que ejecutarán con
el director musical: un trombonista que parece ser el único
extranjero de esta agrupación y el único que viaja
con Willie Colón.
Poco
después, tras una breve presentación, el nuyorican
que todos hemos venido a escuchar sube al escenario. Enfundado
en un traje blanco con delgadas rayas azules, aparece un Willie
Colón que, elegante, luce casi irreconocible. El sobrepeso
es demasiado evidente y el asombro del público generalizado.
“¡Buenas
noches Veracruz: la cuna de la salsa!”, dice, y comienza
con un popurrí que va de “Barrunto” a “Yo
te podría decir”, pasando por “Gitana”,
“Periódico de ayer” y muchas otras. En las
orejas, el artista tiene un par de audífonos para el monitoreo
del sonido que lamentablemente no lo deja en paz y le distrae
en innumerables ocasiones.
El
pupurrí dura unos 30 minutos. Una breve pausa y vienen
otras canciones. Después, entre una y otra, uno que otro
chiste deja ver a un Willie Colón más tranquilo,
sin la energía que caracterizaba sus presentaciones de
antaño y con más ganas de compartir su sentido del
humor con el público, dentro de una presentación
que invita a los asistentes más a escuchar que a bailar.
Sin duda, la calidad de su música sigue siendo buena y
los músicos que hoy le acompañan son de primer nivel.
No obstante, el hecho de que no sea su grupo sino aquel que asume
el compromiso de acompañarlo durante su estancia en México
se hace evidente.
Un
popurrí más y Willie comienza a despedirse: “¡Gracias
Veracruz!”. Pero la gente no quiere que se vaya: “Otra.
Otra. Otra… Otra. Otra. Otra!”, se escucha casi al
unísono. Toca un par de canciones más y baja del
escenario. Nuevamente “Otra. Otra. Otra… Otra. Otra.
Otra!” y Colón regresa. Un último popurrí
y las luces se apagan mientras una pantalla que desciende sobre
el escenario deja fuera de la vista del público a los músicos
y al trombonista.
Esta madrugada, el show ha terminado. Son las tres de la mañana
con veinticinco minutos y todo parece indicar que el artista cumplió
con el compromiso. Tocó una hora y media y no más.
Tal vez los presentes teníamos otras expectativas, pero
aunque se percibe cierto desconcierto no hay indicios de quejas.
La presentación fue buena, aunque ni de cerca alguna de
sus mejores. Sí, es cierto, tocó poco, pero quizá
para quienes esperamos lo que podíamos tener, la noche
valió la pena. Al final, la calidad musical es algo que
siempre debe agradecerse. Ojalá que pronto –muy pronto,
debiera decir- veamos de nueva cuenta al Willie, a ese Willie
que a lo mejor muchos esperaron ver esta noche y no vieron. Ojalá.
Octubre
2006
Importante:
Se puede bajar y usar las fotos libremente
siempre cuando se cita AmericaSalsa.com
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