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El
Sonidero
ES UN ARTISTA
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Texto:
Cortesía
DORA LUZ HAW
Grupo Reforma
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Dicen
que la obsesión es el más peligroso de los sentimientos
humanos, pero a los sonideros no les da miedo ejercerlo, pues generalmente
son melómanos que buscan hasta en el último resquicio
para encontrar la música más exclusiva, capaces de
matar por sus discos. Se entregan de lleno al montaje de sus espectáculos
y buscan siempre ser "el mejor".
Estos hombres cuyo origen siempre es popular, invierten miles de
pesos en su equipo de iluminación y sonido, como La Changa,
que acaba de gastar 3 millones de pesos en la tecnología
más reciente; contratan a bailarines para que animen parte
del espectáculo y transforman sus camiones o tráilers
en todo un espectáculo que va por las calles y carreteras
de México anunciando su presencia.
"Recuerdo
que un día, tocando en Estados Unidos, había enfrente
un concierto de Kiss. Los expertos de sonido de esa agrupación
se fueron a asomar a nuestra tocada porque se sorprendieron de la
calidad de nuestro show", dice Pedro Perea, del sonido La Conga.
"El
sonidero es un artista", afirman tajantemente estos animadores
que son la "estrella" de la noche. Durante la tocada no
sueltan el micrófono y establecen un diálogo con el
público. Es común que el animador "adorne"
la canción con su inconfundible estilo y voz engolada por
un micrófono con ecos y reverberancias.
Nunca dejan
que una rola suene completamente sola, la interrumpen constantemente
para reafirmar frases de la pieza, así como para mandar saludos
al público asistente.
"Un saludo,
un saludo, un saludo de La Chaaaaaangaaaaaa".
"Los sonideros
buscamos un lenguaje fresco y novedoso", asegura Arturo Era
de Latin Fania. Algunos para lograr más impacto utilizan
"palabrotas" que excitan al público y se refieren
a temas del dominio común como preferencias por equipos de
futbol o partidos políticos, como lo hace Arnulfo Aguilar
de Condor.
Es común
verlos con sus caras soñolientas, pálidas y dichosas,
trabajando conjuntamente con un DJ (disc jockey), que se encarga
de poner las piezas musicales e impedir que se pierda el ritmo.
La diferencia
con los dj's de música electrónica es que estos últimos,
con la mezcla entre discos, desconstruyen el sonido para crear una
tercera obra o un nuevo discurso sonoro.
"Nosotros
no modificamos la canción original, al contrario, buscamos
que el público aguante bailando desde el principio al final
de la pieza", dice Perea.
Marzo
2003
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