|
|
QUÉ
DELICIA. NO HAY MÁS:
QUÉ DELICIA
|
Por:
Lídice Martínez Aguirre
Fotos. Cortesía Zarabanda
|
|

Un
verdadero privilegio resultó contarse entre una de las casi
7 mil almas que hace unos días tuvimos el placer de escuchar
las interpretaciones de Ibrahim Ferrer y el gran sonido del Buenavista
Social Club en el Auditorio Nacional.
Más allá
de una acrónica nostalgia por el son de las grandes bandas
cubanas, es necesario reconocer que allí lo que hubo fue
calidad en las ejecuciones de cada uno de los músicos e intérpretes.
La noche fue
dedicada a aquellos importantes maestros que se han dado a la labor
de llevar lo mejor de la música cubana a todas las latitudes
del mundo; y a dos en particular: Francisco Repilado (Compay Segundo)
y Manuel "Puntillita" Licea; fallecidos en julio de 2003
y diciembre de 2000, respectivamente.
El recinto se
hallaba inundado de sutiles aplausos antes que la función
diera inicio con "Hyde park's mambo", de Demetrio Muñiz;
"Bruca manigua" de Arsenio Rodríguez y "No
tiene telaraña", de Rosendo Ruiz, para continuar con
la deliciosa cadencia de "Boliviana", inspiración
de Chucho Valdés.
El disfrute
en el aire se respiraba, la fiesta del ritmo seguía: "Naufragio",
de Agustín Lara, y "Hay que entrarle a palos a ése",
del mismo Ferrer; "Perfume de gardenias", tema de Rafael
Hernández; "Choco's guajira", de Alfredo Armenteros.
Majestuosa interpretación
de Ibrahim en "Herido de sombras" y "Cómo
fue", de Pedro Vega y Ernesto Duarte, respectivamente, al tiempo
que el público avivaba en aplausos, recuerdos y suspiros
en absoluta comunión con el cantante.
Para seguir
"fiestando" se hicieron los primeros acordes de "Buenos
hermanos", que escribiera Miguel Matamoros, tema que da nombre
a la última producción del trovero santiagueño.
El público en "candela": el resto fue disfrute
puro y "guarachar" con "La música cubana",
"Como el arrullo de palma", "Oye el consejo",
"Boquiñeñe", "Mil congojas" y
"Candela".
Los músicos,
extaordinarios: Orlando Cachaíto López, contrabajo;
Manuel Guajiro Mirabal, trompeta; Jesús Aguaje Ramos y Demetrio
Muñiz, trombón y dirección; Javier Zalba, flauta;
Ventura García, saxo barítono; Toni Jiménez,
saxo tenor; Jimy Jenks, saxo tenor; Yaure Muñiz, trompeta;
Angel Terry, congas; Filiberto Sánchez, timbales; Alberto
La Noche, bongoes y Lázaro Villa e Idania Valdés,
coros.
Mención
aparte merece el feeling del maestro Roberto Fonseca al piano que,
en honor a lo que es del césar, demostró la madera
de la que están hechos los músicos cubanos con una
técnica impecable y sensibilidad única. Sin duda uno
de los grandes de la noche quien probablemente en un futuro dará
las escalas del master Rubén González.
Uno a uno fueron
desmenuzándose los temas contenidos en "Buenos hermanos",
producción que representó tres años de esfuerzo
y que se hizo acreedora al Grammy en la categoría música
tropical tradicional. Fue una noche mágica, sin duda: allí
lo que hubo fue candela.
Qué delicia.
No hay más: qué delicia.
Noviembre
2003
|