America Salsa
Shop
Chat Club Recomendar Mailfree Contacto
Buscar
ArgentinaAR MexicoMX Estados UnidosUS
Lanzamientos
Lo Nuevo
Música
La Redacción
Entrevistas
Espectáculos
Notas
Fotos
El Ojo Crítico
Corresponsalía
Conservatorio
La Música
El Baile
Salsionario
Biografías
Salsa Center
Salsificados
Opiniones
Tu voto
Historias
Parejas
Cocina
Humor
Directorios
Academias de Baile
Discotecas
Disquerías
DJs y Técnicos
Grupos de Baile
Medios de Comunicación
Músicos y Cantantes
Profesores de Baile
Restaurantes
Salsa Fashion
Salsa Gym y Competencias
Viajes y Turismo
 
 
 
 
e-magen -  Soluciones de Diseño
 
Nota
 
Sponsor
Sponsor

Una década salsera

Cortesía: Víctor Manuel Torres-Milenio Diario

 

Ante este panorama, resulta por demás meritorio que un programa dedicado a la divulgación de música afroantillana de calidad.

Parece mentira, pero el movimiento llamado salsa, que desde los años sesenta encontró vía y desarrollo en ciudades como Nueva York, San Juan, Caracas y Bogotá, en México ha tenido la poca fortuna de competir con ritmos tan pegajosos como la cumbia hecha al vapor o la fastidiosa guaracha de pésima factura, que no se cansan de repetir tanto en algunas estaciones de radio, como —y de manera decibélicamente monstruosa— los llamados sonideros.

Ante este panorama, resulta por demás meritorio que un programa dedicado a la divulgación de música afroantillana de calidad —Salsamanía en 590 de amplitud modulada— haya llegado a los diez años como si fuera cualquier cosa. Contento por el ciclo cumplido, Andrés Rosales, su conductor, rememora los orígenes del espacio.

“Rock 101 tenía un programa que se llamaba Salsabadeando conducido por Lynn Fainchtein en donde fui el último productor; el penúltimo fue Carlos Campos, aunque él se encargaba de vender música —discos de jazz, jazz latino y salsa—, y como ése era su giro decidió no continuar. Luego le propusieron el programa a Eduardo Llerenas, que es el dueño de Discos Corasón, pero terminan por invitarme a mí, porque Llerenas estaba enfocado exclusivamente a la música cubana y a grabaciones de campo que hacía con grupos no comerciales en ese momento. Entonces me recomienda a mí. Me habla Lynn y me especifica cómo hacía el programa. Empiezo a producir y tiene mucha más aceptación el programa. Aunque mucha gente no es afecta a los ratings, ése es un termómetro válido, y comenzó a subir”.

Pero Rosales no sabía que esa era sólo la primera etapa, pues luego Fainchtein sale de la emisión. “Se terminó la relación laboral de un grupo en Rock 101. Salgo yo porque era productor de Lynn y termina un ciclo, pero algunos ejecutivos me invitan a seguir con el programa. Jordi Soler, en ese entonces director de la estación, me sugiere que le cambie de nombre por lo que comenzó a llamarse Salsamanía. Después culmina el ciclo en Rock 101 y me proponen irme a la Sabrosita, porque el programa se enlazaba una hora en AM. Entonces cambia el panorama: el trabajo es muy difícil, pues en Rock 101 era una propuesta de una estación de rock con una conexión a la salsa, pero en Sabrosita yo iba a invadir un espacio donde se clasifica todo género tropical”.

Públicos diversos

El público que escucha Salsamanía en la Sabrosita es muy diverso. Están los radioescuchas que han seguido al programa desde Rock 101, o bien los que sintonizan la estación todo el tiempo y a las 11 de la mañana de los sábados y del domingo se encuentran con él. De cualquier manera, es amplio y un tanto selecto.

Al respecto, Rosales considera que la música que programa tiene un carácter un tanto elitista. “Yo pienso que al final de cuentas una música fina siempre es elitista, por decirlo así. Porque el elitismo, según yo, no tiene que ver sólo con una posición económica alta; el elitismo se presenta en la forma de pensar, de elegir qué escuchar. Aunque la propuesta en el programa está pensada para toda la gente, algunos la han adoptado y después se han aficionado a ella”.

En ese sentido, la propuesta que ha planteado Rosales y su equipo a lo largo del tiempo tiene características específicas. No sólo transmite música —que es la esencia del programa—, sino que se da tiempo para hablar de temas de divulgación diversos: de la literatura al cine, pasando por la ciencia, la historia y hasta temas de coyuntura: “El programa tiene dos hilos conductores, uno es la música y el otro es el tema a tratar, que es muy amplio porque puedes hablar los domingos de divulgación científica o de un libro, pero también se puede hablar de un tema específico de carácter sociológico o psicológico. Afortunadamente en el mundo de la escritura existen tantas plumas interesantes que te ayudan a que lleves a cabo ese trabajo de divulgación, el chiste es buscarlo”.

Un espacio natural

Quizá por las características del programa, resulta peculiar que tenga un espacio exitoso en una estación que se dedica, de manera decidida, a programar otro tipo de música tropical: temas pegajosos, trillados, monótonos, de gran popularidad. Es decir, parecería más natural que Salsamanía tuviera un espacio en estaciones como IMER o Radio Educación, por ejemplo, que tienen programación “alternativa”. Pero no: el hecho es que se transmite en Sabrosita, una estación de corte totalmente popular.

Ante este escenario, Rosales se siente en una ínsula y compite, también, con decisión. “Es un poco difícil llevar a cabo una propuesta así. Cuando a mí me invitaron a transmitir también los domingos consideré necesario cambiar un poco el formato. No costó mucho trabajo, porque se trataba de buscar temas atractivos para el público y aderezarlos con todas las vivencias que he tenido en la bohemia o en la simple convivencia. No quiero darme unos tremendos baños de pueblo, aunque soy originario de uno, pero sí convivo con todo tipo de gente. Trato de hablar también de lo que habla todo mundo, como el asunto del tsunami en Asia; lo mismo leo poesía al aire”.

Y es precisamente la poesía un tópico que ha tenido mucha aceptación. El conductor recibe llamadas durante el programa de radioescuchas que comentan el poema y eso es una peculiaridad buscada. “Rubén Bonifaz Nuño es el caso más concurrido y además es un hombre que sabe mucho de cultura griega; sin embargo, entiendes su poesía. Eso es lo que trato de decirle a la gente. Parece mentira, pero ahora el programa de los domingos tiene más raiting que el del los sábados. No quiero cambiar el formato del sábado, que es más chacoteo. Al final son dos programas”.

Música, maestro

El eje principal de Salsamanía, sobra decirlo, es la música. Con base en un cuidadoso proceso de selección, Rosales prepara los tracks que pondrá al aire, aunque eso no signifique que la programación sea inflexible. De vez en cuando, el público solicita alguna melodía en especial y, si cabe, qué remedio: hay que hacerle caso a quien la pide, que finalmente es quien hace posible estos diez años de labor y de sabor.

“A la hora de programar juego con todos los ritmos —son, son montuno, guaracha, etcétera—. Por ejemplo, llevo diez discos que tengan ese ritmo, entre lo tradicional y lo nuevo, y empiezo a jugar dentro de la línea armónica propuesta para ese día: comienzo de arriba con un ritmo rapidísimo y luego lo voy bajando hasta que cae y luego lo vuelvo a subir, y así por delante en cada tema. Y si en las peticiones de la gente considero que hay un momento en que cabe la melodía, entra en automático. El formato no es inflexible. Hay ocasiones que esas peticiones me recuerdan que esa canción en particular ya tiene mucho que no la programo y la gente puede escucharla nuevamente. O al revés: si ya está muy escuchada no la pongo, porque siempre tratamos de que la música, en las dos horas del sábado y las dos del domingo, sea una propuesta diferente a lo que escuchas diariamente y cualquier hora”.

Baraja gastada

El estado de salud de la salsa contemporánea también es algo que debe preocupar a un programa especializado en tal materia. Como en otras disciplinas, también hay evolución, crítica y divulgadores. Rosales debe estar al día: nuevos compositores y cantantes, nuevas orquestas, lectura de crítica actualizada. Y todo parece indicar que la producción de esta música vive una especie de impasse. “Hay gente que está muy metida en la crónica y en el ensayo; hace libros al respecto de la música afroantillana. Merece todo mi respeto, por ejemplo, Jaime Torres Torres, que escribe para el diario El Nuevo Día, de Puerto Rico. Él menciona que la baraja en el ámbito salsero ya está muy gastada, y lo único que escucha son grupos tradicionales: la Sonora Ponceña, El Gran Combo, Willie Rosario. Y tiene razón”.

Pese al bache del género, y la irrupción masiva del chu-cu-chu, no parece descabellado augurar otra década prodigiosa para Rosales y su fina Salsamanía.

Febrero 2005

Importante:
Se puede bajar y usar las fotos libremente
siempre cuando se cita
AmericaSalsa.com como fuente

 

 

Lo Nuevo | Música | Lanzamientos | Entrevistas | Espectáculos | Notas | Fotos | El Ojo Crítico | Corresponsalía
La Música | El Baile | Salsionario | Biografías | Salsificados | Opiniones | Tu Voto | Historias | Parejas | Cocina | Humor
Shop | Chat | Club | Recomendar | Mail Free | Contacto

Copyright © 2001-2003 AmericaSalsa.com • Al servicio de la salsa desde 1998