La reina de la Salsa
NO HA MUERTO
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por:
Jairo Soto
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Celia
Cruz, "La reina de la salsa", siempre vivirá en
nosotros, los salseros de todos los días, con su muerte se
ha perdido la mayor representante femenina de este género
musical. Sin lugar a dudas la dama que popularizó el azúcar,
como su grito de batalla en los más significativos escenarios
del mundo, se destacó por su sencillez, don de gente y gran
altruismo. Su timbre de voz era singular e incomparable, que invitaba
al goce y al baile. El mundo entero le ha rendido un merecido tributo
después de su muerte
Nació el 21 de octubre de 1922 en Santos Suárez, un
barrio humilde de La Habana, hija de un fogonero de ferrocarril
llamado Simón Cruz y de una ama de casa entregada, Catalina
Alfonso. Siendo muy joven, mientras cursaba estudios de magisterio,
frecuentó los programas de radio donde se daba oportunidad
a los artistas noveles y a los aficionados a la música afrocubana
en general. Fue en la más prestigiosa de estas emisiones,
La Corte Suprema del Arte, donde consiguió su primer premio
(quince dólares) cantando un tango, "Nostalgia"Aunque
lo mejor de su repertorio eran las guarachas, se dio a conocer cantando
este tango. En esa ocasión, sin embargo, se acompañó
el tango con claves, para imprimirle un ritmo tropical.
De muchacha cantaba en un conjunto de barrio al que bautizaron "Botón
de oro" para pagarse sus estudios y era celebre en los bailes
porque, como ella misma lo recuerda, "con mi cinturita atómica
amaba la rumba". Es que Celia como en su último CD era
una mujer que tenía fuego en el corazón y en su penúltimo
trabajo define lo que fue para ella el cantar su vida: "Mi
vida es cantar":
Cantar para mí
Es como ser la reina del universo
Poder expresar con mi voz
Lo que llevo por dentro
Hacerles a ustedes sentir
Sensaciones grandiosas
Y en siete notas conjugar
Cantando muchas cosas
Celia Cruz comenzó
a trabajar en clubes nocturnos y cabarés de la capital, saltando
por encima de los prejuicios que regían en el más
famoso de esta clase de locales, el Tropicana, donde se impedía
actuar a las artistas negras; deslumbrada por el universo de los
hermanos Contreras, la orquesta de Senón Álvarez,
las canciones de Joseíto Fernández -compositor de
temas del relieve de "Guantanamera"-, y sobre todo la
personalidad de la estrella de la década de 1920, Paulina
Álvarez. A finales de los cuarenta, realiza su primera gira
internacional con "Las Mulatas de Fuego". Sus primeras
grabaciones con la orquesta de Obdulio Morales, "Changó"
y "Babalú Aye" (Panart), composiciones santeras.
Sus grandes fases musicales coincidían con sus grabaciones
con Seeco, Tico y Fania, los sellos que dominaban el mercado en
cada época: "La música que nosotros hacemos -aclara
Celia- es cubana y empezó a llamarse salsa en Nueva York,
pero sin Guaguancó y sin boleros no existiría eso
que se llama salsa". [1]
La cantante
afrocubana, considerada a lo largo de cinco décadas como
una de las reinas indiscutibles de la salsa, inició su trayectoria
musical internacionalmente en 1950 con la Sonora Matancera, una
orquesta de baile muy popular en aquellos años en Cuba. Una
banda que cultivaba los ritmos negros y daba predominio a la trompeta,
en contraste con las orquestinas de baile, a la sazón muy
en boga y desde entonces fue llamada "la Reina Rumba".
Al poco tiempo imponía algunos de sus éxitos ya clásicos,
como "Eleguá quiere tambó" y "Mi son
cubano" que le valieron el apodo de "la Guarachera de
Oriente" En los programas de Radio progreso, en La Habana.
Con la Sonora Matancera viajó por todo el continente y realizó
largas temporadas en México, donde era la sensación.
En 1959, salío de Cuba con el triunfo de la Revolución
Cubana, comandada por Fidel Castro, paradójicamente uno de
sus más fervientes admiradores, que acto seguido la acusó
de deserción. Continuó su carrera en el extranjero,
donde se convirtió en una de las figuras más emblemáticas
de la música Latinoamérica en el mundo entero. Se
trasladó a México en ese mismo año ante el
triunfo de la guerrilla revolucionaria
En los años 60s, con la ligera decadencia que sufrió
la música antillana, como consecuencia de la revolución
cubana, y el auge del rock and roll, terminó su viejo matrimonio
con la Sonora Matancera y grabó con la Sonora de Memo Salamanca.
Interpretando una ranchera mexicana cubanizada, "Te solté
la rienda" [1], emitió por primera vez el que se convertiría
en su grito de rumba: "¡Azúcar!". Producto
este, de un hecho anecdótico que le sucedió a la reina
de la salsa con un mesero de un restaurante al preguntarle que cómo
quería su café cubano. A lo que la cumbanchera respondió
con "¡Azúcar!", chico. Este hecho lo contaba
en todos los escenarios a petición del público. En
cierta ocasión y ante su presentimiento que le iban a pedir
lo mismo de siempre, ella al entrar al escenario ingresó
dando su grito de batalla: "¡Azúcar!", que
la popularizó.
Luego emigra a Nueva York, donde atraviesa una primera etapa en
que trabaja poco. En 1961, ya casada por segunda vez, de nuevo con
el trompeta Pedro Knight, se estableció en New Jersey y a
partir de ese momento, además de realizar su trabajo nuevamente
con la Sonora Matancera, empezó a colaborar con músicos
como Larry Halow, Tito Puente, Willie Colon o Johnny Pacheco, lo
que la consagra como la "guarachera de Cuba", gran figura
de la música salsa y tan personal y tan brillante al improvisar
en sus actuaciones en directo como las grandes damas del jazz.
En los años siguientes actuó con numerosos músicos
del movimiento Fania (nombre clave en la génesis de la salsa)
y, a partir de ese momento, realizó numerosas giras con la
orquesta latina Fania All Stars, con la que recorrió el mundo.
Movimiento este que condujo al boom de la salsa, Celia se convirtió
en uno de sus estandartes. Grabó con las principales figuras
de la salsa, siempre con éxito y, al apagarse el boom, lo
siguió haciendo. Buena parte de su éxito radica en
la versatilidad de su voz, capaz de acoplarse a distintas expresiones
musicales.
Celia grabó a dúo con figuras como David Byrne, líder
del grupo neoyorquino Talking Heads el tema "Loco de amor"
para la película "The Wild Thing", [1] con Maelo
(Ismael Rivera) el sonero mayor "Cúcala", con Willie
Colón: "Usted abusó", con Oscar D´León:
"El son de Celia y Oscar", con Willie Chirino "Caballero
y dama", con los Fabulosos Cadilacs: "Vasos Vacíos",
con el el rumbero gitano español azuquita "El Tostadero",
con Ángela Carrasco: "La candela", con Matilde
Díaz, su comadre, "Las pilanderas", con Johnny
Ventura: "La Carimba", con Cheo Feliciano: "Encantado
de la vida", con Caetano Veloso "Soy loco por ti América,
con José Alberto "El Canario": "Cuestión
de época", con la india: "La voz de la experiencia"
y por último en más reciente producción con
la hija de la Faraona, Lola Flórez, Lolita: el antiguo danzón
flamenco en salsa "Ay, penita, pena".
En su repertorio tradicional caben por igual música "guapachosa"
afrocubana, boleros y canciones de Brasil, Perú, Colombia,
México, Argentina, siempre con el sello de su ritmo y de
su voz inimitable y poderosa. Lo que hizo que Celia perteneciera
no solo a Cuba sino principalmente al mundo latino y entero.
Llamada "Reina Rumba", "la rumbera mayor", "La
Cumbanchera de américa" y "la reina de la salsa",
Celia Cruz es una figura mítica, cuyas facultades no parecerían
disminuir. Aun cuando ha popularizado multitud de temas, es recordada
por "Bemba Colorá", quizá el más
significativo de todos. Ha grabado casi un centenar de discos, entre
ellos, Tuya y más que tuya y Dile que por mi no tema (1959),
Tu voz (1961) Guede Zaina (1970), La Incomparable (1991), Azúcar
Negra (1993), Irrepetible (1994), Mi vida es cantar y La vida es
un carnaval (1999), Siempre Viviré (2000), La Negra Tiene
Tumbao (2001), y su disco postumo Regalo del Alma (2003).
Celia Cruz siempre estuvo casada con el músico Pedro Knight
primeramente en la isla desde 1952 y después en el exilio,
más concretamente en New York, formaron una pareja más
estables del mundo del espectáculo latino. La historia de
este matrimonio que solo les separo la muerte, justamente, inspiró
la versión en español de la canción de los
Beatles "Obladi Obladá" que incluyó el disco
"Tropical Tribute", homenaje salsero al cuarteto inglés
grabado por el productor y promotor Ralph Mercado en 1996. Además
el mismo John Lennon y Paul Mc Cartney se declararon admiradores
suyos y el primero siempre manifestó su deseo de grabar con
ella.
Uno de los más
calificados pianistas y arreglistas de la salsa, Larry Harlow, dice
sobre ella: "Esta señora es un genio, lo más
grande que ha nacido: es la única y la más grande".)
Johnny Pacheco aseguró en una oportunidad "el día
que muera Celia muere la rumba y la salsa pierde bastante sabor".[2]
En sus dos últimas
producciones sus canciones son premonitorias, quizás ya la
reina conciente de su enfermedad presentía el asecho de la
muerte e interpreta temas como Ríe y llora:
Lo que es bueno hoy
Quizás no lo sea mañanea
He ahí el valor del momento
He ahí el presente perfecto
La oportunidad te llega tú veras si te montas en ella agárrate
fuerte y ya no te sueltes
Ríe y llora
Que a cada cual le llega su hora
Ríe y llora
Vive tu vida y gózala toda
Daaa aa aa
Esta negrita no pasa de moda
Eso es bien
cierto, porque Celia jamás pasará de moda, la humanidad
entera la recordará por siempre porque como en el tema "Diagnóstico"Celia
llevaba el son en su corazón y este repicaba sonidos de maracas,
clave y bongó y quizás por el son, su corazón
latió hasta ese día de la Virgen del Carmen, 16 de
Julio, en que Dios la llamó a endulzar los coros celestiales.
Por sus venas le corría un cañaveral, en su garganta
se oía el canto del sinsonte y en sus pulmones había
brisas del mar, en sus caderas el vaivén de las palmeras
y en su piel la noche tropical. Por ello, los salseros debemos dar
gracias a Dios por permitirnos el privilegio de convivir parte de
su vida musical.
Bibliografía
1. Gómez,
José Manuel (1995) Guía Esencial de la salsa
2. Sanabria, Izzi (2000): El libro de la salsa
Septiembre
2003
Importante:
Se puede bajar y usar las fotos libremente
siempre cuando se cita AmericaSalsa.com
como fuente
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