Daniel “Tati”
Barbosa fue un prometedor mediapunta en las inferiores de Newell´s
al que una importante lesión le frustró un destino
de primera, división que recién alcanzó en
una liga menos jugando para Unión Casildense, pero su destino
no era ese, tildado como habilidoso pasó de bailar rivales
a hacer bailar a muchísima gente organizando bailes.
“Durante
seis años de manera ininterrumpida siempre organicé
salseras. Y yo voy a hacer esto siempre, es lo que me gusta, es
mi vida”.
En el mes
de mayo Mamá Salsa, la salsera más prestigiosa de
este último tiempo en nuestro país, cumplió
un año de vida, Tati Barbosa, su organizador y a la par
director del grupo La Pachanga, nos cuenta su historia, una historia
con muchísima pasión por la salsa y la docencia.
Cuánto
hace que organizás salseras en nuestra ciudad?
Todo empezó
hace seis años atrás, en mayo del 2000, los días
domingos en Darcy, comencé a trabajar por una propuesta
de Pablo Luján, y el Darcy se fue haciendo popular entre
los salseros, quedaba en calle Mendoza entre Ovidio Lagos y Richieri,
era un bar muy lindo.
De allí
pasé los días domingos también al Resorte,
en Jujuy y Pueyrredón. Este lugar fue muy importante porque
tenía una onda y energía especial, le gente disfrutaba
muchísimo de las clases y el baile social, y poco a poco
se iba afianzando el Domingo como día de Salsa. De ahí
siguió Sandunguera, que se llamaba Bongó los domingos,
aunque en realidad la salsera de los domingos nunca tuvo nombre,
fue siempre la salsera de los domingos, o la salsera de Tati.
Las salseras siempre tomaban el nombre del lugar donde se hacían.
Después
en verano nos fuimos a un lugar muy lindo: Mawi y de ahí
volvimos a Sandunguera. Siempre los domingos estuvimos allí
hasta que llegó el Dixon.
Y
por qué creés que después de tantos lugares,
Mamá Salsa fue y es la que tuvo mayor convocatoria?
Se dieron
todas las condiciones: la experiencia acumulada, la energía,
las clases, la forma de trabajo, la música, y el lugar
(lo que siempre faltaba).
Cuando yo
lo vi dije: este es ideal, así que les pedí un mes
para organizar mi grupo de trabajo y organizar las diferentes
noches, y empezamos.
El dueño
de Willie Dixon (al que conozco por medio de Ricardo Calvo, un
bailarín muy reconocido de tango, de nivel internacional).
Juan Cabrera es una persona muy abierta y flexible a las propuestas,
por eso en Willie Dixon siempre vas a ver algo nuevo, algo renovado,
Juan siempre está pensando cómo mejorar.
Y
vos cuando arrancaste sabías que esta salsera iba a tener
tanto éxito?
Yo cuando
voy a un lugar enseguida te digo si el lugar va a funcionar o
no, intuición, corazonada, y analizo todo hasta el último
detalle.
Fijate lo
que es mantener un lugar los días miércoles, o los
días domingos! Es re difícil, un viernes o un sábado
son días mucho más fáciles para organizar,
porque todo el mundo sale.
Y
también la entrada es accesible...
Sí,
la entrada es totalmente accesible, está a $6, $8 depende
lo que ofrecemos como espectáculo, en Buenos Aires o Córdoba
una entrada a bailar sale entre $15 y $25. Siempre tratamos de
ofrecer variantes, compañías de baile, orquestas
en vivo, han pasado compañías de todo el país,
los campeones de salsa argentinos, la LF Salsa, Matamoros, etc.
Las noches
“víspera de feriado” son increíbles,
pero siempre tenemos muy buena respuesta de la gente.
Y
ahora con lo de Terrazas se junta más gente todavía!
Lo de terrazas
es impresionante, porque también es ideal, con otro estilo,
más glamoroso, pero ideal. Soy muy exigente con eso.
Y
con el bloque latino pudiste acaparar también gente q no
es de la salsa...
Sí,
porque había cien o ciento cincuenta personas que no eran
de la salsa e iban a bailar, y encontraron también su espacio
dentre de Mamá Salsa.
Y
el nombre de Mamá Salsa cómo surgió?
El nombre
es por una canción de Elio Revé y su Charangón
que se llama Mi Salsa tiene Sandunga. En una parte dice “Papá
Salsa!” y yo dije, bueno... papá salsa... y me gustó
más Mamá Salsa. Así que de ahí sacamos
el nombre. Yo para los nombre soy un desastre, hace seis años
que tengo salsera y es la primera vez que le pongo uno.
Y
creés que coincidió con esto del crecimiento del
grupo?
Mirá
son 6 años de laburo, yo estoy todo el día, pensando
y haciendo, para las clases, las coreos del grupo, los ensayos,
organizando los miércoles, los domingos, las fiestas, los
talleres en el estudio y afuera, los viajes para el grupo.
Y lógicamente
el éxito de la salsera repercutió en el estudio....
Yo tenía
muchísimos alumnos, pero diseminados por distintos lugares
hasta que 3 años atrás decidí dejar en tantos
lugares y ponerme en uno solo. Empecé en la Escuela Cubana
de Baile, allí funcionaba La Pachanga, y como ahí
quedó chico nos vinimos al club Ben Hur, que también
nos está quedando chico.
Y
vos cómo te acercaste a la salsa?
Es simple,
mirá cuando yo tenía 13 o 14 años, me regalaron
un cassette de Juan Luis Guerra. Entonces yo en mi adolescencia
escuchaba U2 y Juan Luis Guerra, y cuando comentaba nadie lo conocía
a Juan Luis Guerra. Pasó mucho tiempo, estudié Educación
Física y en el profesorado, en una de las galas, se organizó
un baile. Entonces me metí porque me encantaba bailar,
y un día, cuando estábamos en uno de los ensayos
pusieron un tema de ese cassette que yo siempre escuchaba, entonces
ahí hice un clic y dije: esto es lo que a mí me
gusta. Y empecé a interiorizarme, a aprender, a profundizar,
hice el instructorado de ritmos, investigué mucho, muchísimo.
Un día
vinieron a buscar un profe y me llamaron a mí, era el único
que era docente. Y fue en Pérez mi primer clase, y después
en Álvarez y fui desarrollando mi propia metodología
de enseñanza apoyándome en la historia del baile,
la música y en el bagaje de experiencia docente. Fui fusionando
y aprendiendo de todos los ritmos y danzas.
Muchas
gracias Tati por este tiempo que nos diste y felicitaciones por
este primer año de Mama Salsa.
No por favor,
gracias a uds, pero quisiera, antes de terminar, agradecer a la
gente que trabajó y trabaja conmigo: María Chaumet,
Daniela, Lore, Wally, Cuca, Leandro Timbal, Gustavo Pinat, Mario
y toda la familia de Willie Dixon. Y también a todos los
que trabajan y colaboran desinteresadamente: Willy, Beto, Luiggi,
Alfredo... Por otra parte tengo que hacer un agradecimiento final,
y quizás el mas importante que es para el público
salsero que día a día nos acompaña y hace
posible que la salsa esté más viva que nunca en
Rosario.