| Todo
empezó a fines de Agosto cuando pasé por el Teatro
del Huerto y vi. el glorioso afiche que decía “11 de
Septiembre: Matamoros”, a los dos días compré
las entradas y consulté quién estaba a cargo de la
organización. La Sra. Violeta Aquino, directora del Teatro
Municipal de la ciudad de Salta, me recibiría en su oficina
a las 10 de la mañana… Mientras tanto mil ideas pasaban
por mi cabeza: La entrevista, la nota para Americasalsa, la posibilidad
de que mis alumnitas puedan sentir, ver, conocer en vivo la música
tradicional de Cuba, distinguir los instrumentos…. Mmm ¿Qué
me diría esta señora?..... ¡¡Todo de Lujo!!
Me presenté ante Violeta y le plantee mis inquietudes, ella
me dio el teléfono de Daniel Randazzo el representante de
Bs. As.
Hechos
los contactos hable con Sergio Lleonart (mi jefecito) consultando
algunas dudas (como buena novata había muchas cosas de la
trayectoria de Los Matamoros que desconocía, sin embargo
tenía más que claro que ellos eran artistas de 1º
nivel mundial conocidos como los herederos del son….. Bisnietos
de Don Miguel y que en su repertorio sonaba el tradicional “Lágrimas
negras” pero, debía haber más...) terminada
la charla solo quedaba esperar!!. Llegó el 11 y para mi pena
se suspendió la función, uno de ellos había
tenido problemas para salir de Cuba. Llegarían a Salta el
28.
En
tiempo y forma
11:30
de la mañana conferencia de prensa en la Secretaria de Acción
Cultural de la UNSA (Universidad de Salta) por las dudas llegué
a las 11. Pedí autorización para poner mi banderita,
era la única en la sala, hasta que llegó la organizadora
y me la hizo sacar…Uuuuu!!!! Y ahí entró un
mulato carita conocida ¿era o no era?... Se presentó
cómo Rubén, y sí, tenía que ser! Pero
le faltaba el bigote que yo había visto en las fotos!!
Empezamos
a conversar y Celina, mi fotógrafa experimentada (de ocho
años de edad) cumplía con su trabajo. Luego llegó
Deya (Deyanira Castro) y realizó la entrevista para su programa
de cable. Así uno a uno, miembros del septeto y periodistas,
hasta que al fin se dio inicio a la conferencia. Los distintos medios
hacían las preguntas con la dinámica convencional
de este tipo de eventos, Genaro y Raúl, cantaron a capela….
Todo
transcurría con la emoción y la inquietud que generan
los artistas reconocidos, y yo… yo estaba afuera… Afuera
de todo, callada... Inmóvil… Como una espectadora frente
a la pantalla de la vida. No pude hablar, solo miraba… La
magia rondaba mi cabeza, tal como se sentiría un niño
si llega a conocer a Papá Noel... Terminó la conferencia
y atiné a pedir una foto con todos. Amablemente la señora
que organizaba nos tomó dos fotos. Dos Fotossssss!!!!! Previo
a la despedida conversé un poco con Rubén acerca de
presenciar con mis nenas la prueba de sonido, y, con la simpatía
y afabilidad que lo caracteriza quedó en esperarnos a las
6:30 de la tarde en el teatro. (Si!!!!! Yupii!!!!!).
Se fueron todos... me senté a repasar las imágenes,
el único material con el que contaba, ya que no había
tomado notas de nada y entonces: No!!!!!! Parece que la señora,
en vez de sacar las fotos apagó la cámara!!!! No no
no!!!!! Debería haber confiado más en la capacidad
de Celina (mi hija y fotógrafa ad honorem). Salgo a paso
ligero para alcanzarlos. No los veo... Buaaaaaaa! no puede ser!.
Entonces escucho una voz a mis espaldas... Era Rubén. En
el apuro por alcanzarlos no lo vi. Caminamos hasta el restaurante
charlando de todo un poco, de su vida, Cuba (mi tierra de ensueños)
y los minutos corrieron y Chan! Mi trabajo. Debía volver
a la oficina! Mi jefe ya me buscaba con la INTERPOL!
En
la tarde, convocadas las pequeñas en el teatro, esperamos
1:30 hs hasta que al fin!... Llegaron Yoedys, Luis, Raúl,
el Chino y Rubén. Las nenas estaban ansiosas y les cantaron
el ya tradicional “les damos la bienvenida, les damos la bienvenida...”
Luego pasamos a la sala bajo la advertencia de la Sra. Violeta que
no podíamos demorarnos demasiado... (Chan!). Entre susurros
distinguieron los distintos instrumentos musicales, y, luego de
unos minutos sonó una Conga en honor a ellas para que bailaran
en el escenario, claro está, previa charla con Rubén
en la que le contaba que trabajamos este ritmo con frecuencia en
clases, y que ellas lo bailaban muy muy bien... Subieron al escenario
envueltas de timidez pero de a poquito se sacaron los miedos, y
entonces sí! (chan chan chan, lluvia de chanes) Ninguna,
absolutamente ninguna, bailó conga... Qué papelón!
Ni siquiera el básico!! ¿Qué habrá pensado
Rubén viendo a mis alumnitas al mejor estilo cumbia salteña,
que tuvo que subir al escenario y bailar con ellas para que lo hicieran
bien! Yo me reía y las quería colgar de las patas,
pero, la emoción de verlas ahí arriba, bailando con
Los Matamoros me superaba. Terminó la prueba y faltaban 30
minutos para que empiece la función... Volando a repartir
a “las congueras”, y buscar a mi marido que me esperaba
en casa.
El
espectáculo fue una síntesis de Calidad, Calidez y
Sabrosura. La sala llena. Genaro y su particular timbre de voz era
el nexo perfecto entre la gente y los músicos. Se presentaron
uno a uno, haciendo un derroche de talento en escena: Chino “El
hombre de los dedos de oro” y unos solos de Tres que ponían
la piel de gallina. Damián en la guitarra; el “musi”
(musiquito) Luis Alberto en la trompeta; Yoedys en el baby bass,
bailando toda la noche como si el bajo fuese su compañera
ideal; Raúl el “Buda” descosiendo cueros en el
bongó; Rubén en las tumbadoras y Emilio con las claves.
Todos, brillando con luz propia ante un publico totalmente motivado,
tan es así que la noche terminó entre ovaciones, aplausos
y fiesta... Gente bailando en los pasillos, en las butacas... en
todas partes. Fin del show. Saludos, fotos, autógrafos y
la mejor noticia del día: estarían en Salta 3 días
más, esa noche confirmaron una presentación en un
Pub local. Al día siguiente empezó lo realmente bueno,
lo más lindo... el backstage de los ídolos.
Cuando
un telón se cierra, y tu ídolo se vuelve “persona”,
y se comparte una conversación, un paseo, un chiste, una
historia, una cerveza, cuando la magia se va, y estás cara
a cara, hablando de hijos, viajes, anécdotas. Intercambiando
recuerdos, paisajes y memorias, nace de una forma más autentica
el dialogo, y, posiblemente la amistad. Así fue. Sucedió
que después del “Milagro de Navidad” pude conocer
un poco más acerca de las personas, y consolidar la imagen
completa de algunos de aquellos grandes artistas que deslumbraron
en el escenario... El Chino, su perro “Fafo”, su guajiro
interior apasionado por los boleros, mis gatos (le encantan las
mascotas) que le treparon hasta la cabeza, su afición por
los perfumes y la ropa. El Musi, a quien por esas cosas de la vida
bauticé con el nombre de “Federico”, su carácter
jovial y divertido, las bromas... Una novia que lo espera en Cuba...
Yoedys y los repuestos para su carro, un escarabajo 92, un Cohiba
que le regaló a Fer, mi marido. Rubén, hablando de
su niña, de la novela Pasión de Gavilanes que tiene
el mismo argumento que otra llamada Aguas Mansas pero difiere uno
que otro personaje. También hablando acerca de los Orishas
y algunos ritos que me interesaban. Raulito y sus lecciones de Son,
que algún día terminaré de asimilar). Daniel,
el mas distinguido y caballeroso representante artístico
que he conocido... Genaro!!!! (Todos!!!) Damián y una timidez
constante, cocinando deliciosa comida cubana para compartir entre
todos un almuerzo de amigos, bailes de sobremesa... Sus vidas, su
mundo... Nuestro mundo... Mi familia: Fer y Celi, mi amiga y compañera
Ceci (que rompió varios corazones a su paso)... La magia
de los ídolos había quedado atrás, y conocí
magia de la otra... Esa que tienen las personas con las que da gusto
empezar una amistad... Descubrí a Los Matamoros, como en
casa.
Noviembre
2005
Importante:
Se puede bajar y usar las fotos libremente
siempre cuando se cita AmericaSalsa.com
como fuente |