
Entre
la sorpresa y la conmoción que producen las noticias inesperadas,
nos enteramos que uno de los popes del Buena Vista Social Club
se encontraba visitando nuestro país, y con el anhelo que revolucionó
nuestra adrenalina fuimos (mejor dicho, corrimos) a su encuentro.
Aquella
esquinita bien pudo ser habanera o porteña, daba igual; la mística
cubana que desplegó el colosal Ibrahim Ferrer tornó el ambiente
junto al aroma de los habanos y el sabor del ron, tiñendo la noche
del jueves 28 de febrero de Caribe, de ese Caribe puro, sensual
y cadencioso que nos fue enamorando al ritmo del son santiaguero.
Nada
pudo impedir que el heptagenario trovador antillano se pusiera a
guarachar con su hijo como en sus mejores momentos. La dupla Ferrer
cantó e improvisó acompañados por Son Cinco, con Rafael
de la Torre a la cabeza además de un tresero, un contrabajo,
una fabulosa trompeta y la percusión tradicional.
Don
Ibrahim nos hizo saber la inmensa felicidad que sintió cuando escuchó
que se le renovaba el festejo de cumpleaños (que fuera el pasado
20 de febrero), diciendo que ahora lo iba a festejar los días 28,
nos contó la travesía que significó venir desde Paraguay pasando
por Martinica y lo dichoso que lo ponía compartir veladas como ésta
junto a sus hijos, familiares y amigos argentinos.
También
nos contó que de aquí iban a emprender una gira por Europa y la
mala noticia fue que veía muy difícil que este año lo tuviéramos
cantando por estos lugares.
Entregados
a los placeres cubanos la noche transcurrió plácida y alegre con
la sensación de haber pasado un momento en el patio de la casa de
Don Ferrer disfrutando del placer de vivir y gozar la cultura cubana.
Marzo,
2002
Importante:
Se puede bajar y usar las fotos libremente
siempre cuando se cita AmericaSalsa.com
como fuente
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