Hector Lavoe
10 AÑOS
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Al cumplirse
el décimo aniversario de la muerte del gran Héctor
Lavoe, queremos recordar al "Cantante de los Cantantes",
al máximo ídolo de la salsa y a un icono de su tiempo
así como al hombre detrás del artista.
A manera de homenaje incluimos previo a una semblanza de su vida
un poema de Jorge García Usta, periodista, poeta e investigador
cultural colombiano. Asistente cultural de la Universidad de Cartagena.
Es autor de los libros de poesía:" Noticias desde otra
orilla", "El reino errante" (poemas de la migración
y el mundo árabes), "La tribu interior"; del libro
de reportajes "Diez juglares en su patio" (sobre músicos
populares del Caribe colombiano) y del reportaje-investigación
"Cómo aprendió a escribir García Márquez".

LA VOZ DE
HÉCTOR LAVOE
A Circe Cruz y Adán Pérez
Mirar por
una ventana en Ponce
la indefensa nada del aire
esperando la llegada de la música
y sus concéntricos tumores de pureza
mirar la
luz que roza las casas de Ponce
y mete el último sol taíno en la propia
voz de El Jefe
que es evangelio y sobremesa en los atracaderos
cuando por
la calle suenas tarros de desperdicio
que son maracas fundadoras,
tu abuelo enseña por igual décimas y trompadas
y Ramito y Chuito, el de Bayamón,
te mandan gratuitas las maromas del solfeo
mirar las
formas del silbido
las formas de la mueca
las formas del hambre
que abundan en los barrios de trapo y latón
donde empacan a los cantantes
para que pongan a rodar sus malacrianzas por el mundo
Porque un
cantante es una malacrianza, una flecha contra el coro,
un sol disponible, el índice de un payaso en medio del salón
de oro
y lo más
solo de todo lo solo
y lo más puro y sucio de cada tribu
haciendo fila al anochecer para entrar a tu voz
Que viva
el coro de la pernicia que sabe hablarle
a la última boca roja del bar
Porque al final del día, Héctor, iremos a mendigar
al bar
una nada de tu nada,
para llegar a mañana y respirar en la esquina que quede
Adónde
irás Héctor, ahora que todos
aprendimos a cantarte
y ya no puedes dejar de andar
por diciembre
como un espectro conyugal
una brisa dolorosa
un monstruo marino con la trompa enyesada
la gloria
no son los bullicios de MTV
ni el satín del videoclip en el suburbio de montaje
ni las fanfarrias de primer plano
en las danzas del vientre de producción en serie
la gloria
es esa
cuando un hombre con dos paquetes de farmacia
en las manos
entra a un bus y oye tu voz
y se queda seco y solo
y no necesita mirar a nadie ni nada
pordiosero sumergido en su único y perpetuo triunfo de cuatro
minutos
novio súbito del alumbrado público y la respiración
de las almohadas
Importante:
Se puede bajar y usar las fotos libremente
siempre cuando se cita AmericaSalsa.com
como fuente
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