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El
sopor del Grammy Latino |
Por:
Eliseo Cardona
Crítico de Música El Sentinel
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Quienes
en el sur de la Florida siguieron el desplazamiento del huracán
Frances seguramente no tuvieron ánimos de seguir la entrega
de los premios Grammy Latino por la cadena CBS. Hicieron bien, porque
nada se perdieron. De hecho, hubo más sustancia (y sin duda
más entretenimiento) en los informes del tiempo de cualquier
noticiero que en la transmisión de esta quinta edición
de los galardones a la música.
Desde
la escandalosa chapucería en la producción hasta el
colosal despiste del anfitrión mexicoamericano George López
(¿dijo Café de Cuba dos veces? ¿dijo Celia
Russ?), pasando por un par actuaciones musicales desabridas, la
entrega de los Grammy Latinos reveló que cuando se quiere
se puede y cuando se puede se mete la pata. Sobre todo para aburrir.
Jalonada
entre un compromiso por traducir el "espíritu latino"
al anglo promedio que observa en Iowa o Nebraska, y un deber por
mostrar la rica variedad de músicas de Latinoamérica,
la llamada Academia de Grabaciones Latinas (la organización
que otorga los premios) se ha atornillado en un limbo donde el gentilicio
"latino" adquiere sus mejores rasgos indescifrables. Así,
pasamos a ser eso que somos sin ser lo que no somos aunque nadie
sepa bien qué somos cuando somos. ¿Eh? Exactamente.
En
todo caso, el programa mostró nuestro carácter para
el espectáculo marginal. Somos un mainstream en la periferia.
Cierto
que es bobalicona la noción de los críticos y la prensa
anglo de que el show debe correr sobre los rieles del "boom
latino" o el "crossover latino". Pero lo del miércoles
se armó para arrancar bostezos: una Roselyn Sánchez
en plan de cabaretera venida a menos (sin
ánimo de ofender a las cabareteras); una Paulina Rubio más
cercana a un show para turistas en un hotel de Las Vegas; un Robi
Draco Rosa que dejó la creatividad en su Livin' la vida loca.
Ni
siquiera Café Tacuba emparejado con Incubus logró
dar una visión del enorme talento para cruzar músicas
en el continente. Aunque aclaro que la socarronería del grupo
mexicano valió más que mil discursos: ese Rubén
Albarrán oculto bajo el sombrero de hongo muestra la paradójica
autenticidad descrita por el Pingüino en Batman returns: "Me
encanta la franqueza de un hombre enmascarado". Quizás
ahí esté nuestra mejor definición de lo latino.
Como
muchas cosas en esta premiación, lo mejor se reservó
para lo último. Y lo mejor fue la actuación del pianista
Bebo Valdés, el cantaor El Cigala y el saxofonista Paquito
D'Rivera en una versión (un tanto acelerada) de Lágrimas
negras, que perdió en las principales
categorías frente a No es lo mismo, el bodrio fenomenal de
Alejandro Sanz.
De
hecho, una buena parte de las premiaciones recayeron en discos cuyo
valor comercial prima sobre lo artístico. Ahí está
el detalle: lo importante no es lo que se dice sino lo que se vende.
Estos
han sido los premios
Best Salsa Album
Regalo del Alma - Celia Cruz
Best Merengue Album
Sin Desperdicio - Johnny Ventura
Best
Contemporary Tropical Album
Albita llegó - Albita
Best
Tradicional Tropical Album
Lágrimas Negras - Bebo & Cigala
Best Tropical Song
Ríe y Llora - Fernando Osorio - canta Celia Cruz
Best Latin Jazz Album
New Conceptions - Chucho Valdés
Septiembre
2004
Importante:
Se puede bajar y usar las fotos libremente
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