Final
del Salsa Open
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(Extraido
del diario Primera Hora de Puerto Rico)
Fotos: Primera Hora
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Para
sorpresa y contrariedad de muchos de los espectadores, la pareja
de bailarines que representó a la Isla se coronó ganadora
en la competencia mundial "Puerto Rico Salsa Open", por
encima de fuertes rivales, como Australia.
Una parte del público que colmó el pasado sábado
el ballroom del Wyndham Hotel San Juan, en Isla Verde, dejó
sentir con abucheos su discrepancia ante el veredicto del jurado,
que dio el primer lugar a los puertorriqueños Ángel
Martínez y Sheila de Jesús, mientras posicionó
en segundo al binomio de España, y en tercero a Australia.
Fue precisamente esta última pareja, que se vio otra vez
en aprietos en la pista de baile, la que prefirió la mayoría
de la concurrencia.
¿Qué
pasó?
La discordancia entre el sentir del público y el dictamen
de los jueces fue provocado al no explicarse con precisión
la manera en que se llegaría a la decisión final.
Para muchos asistentes no quedó claro que el ganador se escogería
sacando un promedio entre la puntuación del sábado,
en que cada pareja debía improvisar con una orquesta en directo,
y la calificación obtenida el miércoles en la semifinal,
en que se evaluó la coreografía.
Aunque el binomio de Puerto Rico no tuvo su mejor noche en la final,
sacó la puntuación más alta el miércoles
en coreografía.
"Ganó
por mucha ventaja, lo cual fue el factor importante para el día
de hoy", expuso a PRIMERA HORA el bailarín puertorriqueño
Jesús Aponte, quien formó parte del jurado.
"Claro,
el público no tiene los papeles en la mano y no está
viendo el resultado. Sólo está viendo lo visual, que
es solamente un encasillado del total", expresó el puertorriqueño
Jorge Santana, quien se unió el sábado al panel, integrado
además por Joby Martínez (Los Ángeles), Sandra
Ferrera (Argentina) y Vanessa Millán (Puerto Rico).
Otros de los elementos que se tomaron en consideración fueron
la proyección escénica, el ritmo, la interacción
de la pareja, la creatividad y la técnica.
La mayor debilidad de los puertorriqueños es su poca integración
como pareja, resultado de llevar apenas dos semanas bailando juntos,
y lo que se manifestó en parte al pasear mucho para el público.
Sin embargo, su dominio de la música salsera les permitió
obtener algunos puntos en la final, pues lograron mantenerse apegados
al ritmo, opinó Joby Martínez.
"Yo
realmente estaba bien nerviosa. La competencia estaba bien dura.
Cuando salimos a escena no hicimos lo que queríamos a hacer,
por lo menos yo lo sentí así. Pienso que faltó
un poquito más bailar en pareja", reaccionó Sheila
De Jesús a PRIMERA HORA.
Ángel
Martínez, quien ganó la competencia mundial el primer
año, en 2002, junto con Norma Rivera, por su parte, aseguró
que se mantuvo tranquilo al escuchar los abucheos, pues comprende
que muchos espectadores no entienden el sistema de evaluación
de la competencia.
El segundo y tercer lugar
Aunque la pareja de España, compuesta por Fabián Cano
y Esther Domínguez, fue una de las menos explosivas en la
semifinal, tuvo a su favor en todo momento su dominio del ritmo,
y en la final consiguió un alto puntaje por su improvisación,
coincidieron Jhesús Aponte y Joby Martínez.
Fue, también, de las mejores en proyección visual
con su vestuario rumbero en color verde brillante y dominó
la proyección escénica, que se logra cuando atrapa
en todo momento la atención del espectador.
El dúo australiano, que obtuvo el tercer encasillado, sí
que tuvo que ingeniárselas sobre el escenario. El sábado,
en una de las vueltas, a ella se le desabrochó el sostén
del traje. Primero tuvo que dar las vueltas agarrándose la
parte superior del vestido, hasta que logró amarrárselo
al ritmo de la música.
"Ellos
son competidores de verdad… Ella se cayó en la competencia
del miércoles, se paró y siguieron para adelante.
No perdieron el ritmo nunca, ni la proyección escénica.
Supieron recuperarse", describió Aponte, mientras Joby
Martínez resaltó la manera de ganarse el cariño
del público cuando él sacó en medio de la rutina
una bandera pequeña de Puerto Rico, además de las
iniciales de la Isla en su cinturón.
Al preguntarle a la pareja, compuesta por Luda Kroitor y Oliver
Pineda, qué considera que debe reforzar, ambos de inmediato
coincidieron: la vestimenta de ella.
"La
verdad es que nunca ensayamos con alguno de los vestidos y entonces
pasa el incidente. Obviamente, eso tiene un impacto en la ejecución",
manifestó Pineda, quien lleva 13 años como pareja
de Kroitor, natural de Rusia.
Los que se quedaron
Los representantes de Argentina obtuvieron el cuarto lugar. Aunque
en la semifinal fueron de los más bajitos en puntuación,
lograron recuperarse por su dominio de la improvisación.
Por las expresiones de la pareja, no obstante, quedó claro
que para ellos tampoco estaban claras las reglas del juego.
"No
sé lo que habrá tomado el jurado como improvisación,
que es improvisar como en la pista. Capaz que los finalistas improvisaron
y nosotros lo tomamos más como un show… tal vez debimos
tratar de no hacer tantas cosas", comentó Jessica Parra,
pareja de Gerardo Jaquet, quien entendía que serían
evaluados independientemente del resultado de la semifinal. De igual
manera lo percibía la audiencia, pues este método
no se había informado.
Washington DC mejoró su proyección visual, pues la
chica, Jami Jones, se desprendió de sus pantalones de torero
y lució un femenino vestido rojo. Sin embargo, el binomio
integrado además por Carlos Alfredo Di Natal, se mostró
perdido en la improvisación.
Filadelfia, una vez más, perdió constantemente el
ritmo y no supo integrar sus interesantes y numerosos trucos de
baile al tiempo de la salsa.
Mientras que los representantes de Los Ángeles, campeones
del año pasado, tampoco supieron integrarse a la música,
y se alejaron del concepto de improvisación al inclinarse
más bien a un baile coreografiado, parecido al ballet.
Cada pareja debía escoger un papel para conocer cuál
de las piezas le tocaba bailar, entre "Fuego a la jicotea",
"Son son cachari" y "El chechere", interpretadas
en directo por la orquesta Salsa Open All Star, dirigida por Don
Perigñón.
En la actividad fueron reconocidos el bailarín Eddie Torres
y el dúo de baile The Palladium Mambo Legends. Ambos amenizaron
la actividad, previo a conocer los vencedores.
Éstos
recibirán como premio $5.000, $3.000 y $2.000, respectivamente,
y el primer lugar entra directamente a la final en el "Puerto
Rico Salsa Open 2006", como parte del "Puerto Rico Salsa
Congress".
El evento fue pobremente animado por Albert Torres, de Los Ángeles,
quien se equivocó en innumerables ocasiones al anunciar que
en ese momento se realizaba el "Puerto Rico Salsa Open 2006",
cuando en realidad era la edición del presente año,
además de identificar erróneamente la Universidad
Mundial de la Salsa como la Universidad de Puerto Rico.
Albert Torres, cuyo español resultó sumamente accidentado,
y Silvio González, director mundial de la competencia, además,
intentaron interferir con el trabajo del fotoperiodista de PRIMERA
HORA, Heriberto Castro, al momento de tomar las imágenes
a los jueces.
Agosto
2005
Importante:
Se puede bajar y usar las fotos libremente
siempre cuando se cita AmericaSalsa.com
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