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Fiesta de los Inmigrantes |
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Llegamos
temprano, el reloj marcaba apenas pasadas las 11 de la mañana,
con el día soleado y el clima propicio imaginábamos
que en cuanto el sol empezara a caer por el oeste la gente desbordaría
el parque y poco podríamos apreciar de lo que nos convocaba.
Mi hija pugnaba por bajar de su cochecito y dar sus trastabillantes
pasos por el improvisado paseo sorteando obstáculos como
montañas y piernas gigantes que no reparaban en sus frágiles
87 cm. de altura, pero con tosuda insistencia ella avanzaba extasiada
abriendo sus ojos como ventanas para que ingresen por ellos nuevos
universos.
- Mi á, mi á – repetía a cada paso cuando
un descubrimiento llamaba su atención desde los puestos,
stands o carpas improvisadas que a cada lado de la calle ofrecían
encantos y mercancías de mil orígenes, tantos como
comunidades de inmigrantes han llegado a nuestro suelo y que allí
estaban, con sus ropas típicas, con sus comidas típicas,
con sus músicas típicas, con las sonrisas típicas
de quien vende algo.
Aromas y sonidos nos inundaron desde que comenzamos el recorrido
de aquella Feria de las Colectividades plasmada en el Rosedal de
Palermo, una batucada se fusionaba con el acompasado golpe de un
dervake medioriental, un sikus amplificado agrupaba gente en su
torno que al alejarse ya era atrapada por salsa y vallenatos, unos
pasos mas y era La Charanga Habanera que nos recibía para
perderse luego de unos metros cuando desde un inmenso radiograbador
un cantante griego batallaba enfrentando a una canción hebrea
emanada de un pequeño altavoz.
El aire era cruzado por una fugaces frituras, desconocidas hierbas,
cocciones extrañas y el aroma de decenas de parrillas que
en su canalado cuerpo contenían delicias que se ofrecían
seductoras a mi avidez de mediodía, un enjambre de colores
y sabores con reminiscencias de 100 países.
Habían pasado las 13 hs, el sol caía a plomo sobre
nuestras cabezas, buscamos uno de los escasos lugares sombreados,
me cambié la camisa que llevaba y elegí con poco tino
al salir habida cuenta su grosor por una remera que adquirí
a buen precio en el stand de Grecia (siempre se puede decir que
la compré cuando fui a las olimpíadas) y aprovechando
el descanso optamos por el almuerzo, mi esposa esperó junto
a nuestra hija mientras yo salí a proveernos de exquisiteces:
brochettes de lomo de cerdo de Grecia, Shawarmas de Siria, Chivito
Uruguayo, y brochette de pollo de Japón, y de postre un bombón
helado que llegó en bicicleta hasta donde estábamos....,
ah!!, la pequeña transeúnte recorrió nuestras
comidas con fruición y rechazó con elegancia el Nestum
que su madre la había preparado.
Volvimos
a recorrer la feria, yendo de puesto en puesto apreciando artesanías,
tropezando con gente, valorando objetos de arte, tropezando con
gente, comprando algunas cosas de aquellas que un magro presupuesto
puede adquirir, tropezando con gente...............
Al
paso se escuchaban los mas variados comentarios
-
Eso es típicamente brasilero, y se hace con carne de cordero,
cuando estuve en Brasil se hace en todos lados – aseguraba
una bien puesta señora frente al stand de Nigeria donde un
renegrido sujeto ataviado con blanca túnica preparaba exquisitos
shawarmas (comida típica de los países islamizados
basada en pequeños trozos de lomo de vaca asado acompañado
de tomate, ledhuga, hierbas y salsa envuelto en una fina capa de
pan), vale el comentario que encontramos preparaciones de esta comida
con diversas variantes en los puestos de varios países,...........salvo
en los de Brasil.
-
Mirá que linda polaquita – dicho por una gorda simpática
a su acompañante para referirse a una niña que estaba
en el stand de Rusia.
Dialogo
entre compradora y vendedora en un stand Boliviano
-
Cuanto sale señora?
-
16 pesos
-
y en plata argentina????
También
los sucesos mas insólitos: frente al bonito stand de la Cultural
Cubana de Buenos Aires se encontraba el reconocido profesor y bailarín
de aquella procedencia Jorge Rodríguez, de pronto una señora
se abalanzó sobre él y abrazándolo con firmeza
inusitada exclamó suplicante y entre acongojados llantos
- Como está Fidel, como está Fidel???????
- No se señora, hace 7 años que no lo veo, desde que
vivo aquí......
Habíamos
pasado por varios stands latinoamericanos de corte salsero, Colombia,
Venezuela, República Dominicana, Ecuador, Perú, inclusive
por aquellos famosos por su alegria innata y en el sector de Cuba
fue donde hallamos la mayor algarabía. Ubicados inmejorablemente
frente al escenario central donde por la noche se sucederían
los shows de la llamada Fiesta del Inmigrante y en el lugar con
mayor espacio por delante de todo el paseo 3 ámbitos marcaban
la presencia cubana.
Uno de ellos era una amplia carpa que ofrecía bebidas y comidas
y era regenteada por Richard de Aché Viajes, los otros dos,
que promovían a la Cultural Cubana de Buenos Aires dirigida
por Eddie Aponte, eran: un inmenso stand elegante y bien construido
que se destacaba claramente frente al resto de la feria y a su lado
un Kaiser Carabela adaptado a barra tropical donde se agolpaban
decenas de personas para oibtener tragos especialmente preparados
para apaciguar el furibundo calor reinante (Kaiser Carabela: automóvil
suntuoso y popular de fines de la década del 50 y principios
de los 60 de largo comparable al de un portaviones.........como
de 100 metros..................para estacionarlo hacía falta
una cuadra completa........................¿me excedí
no????)
Eran
poco mas de las 2 de la tarde y por los parlantes instalados se
escuchaba la voz de César Pompa arengando para una clase
de salsa, la gente se arremolinaba en derredor pero pocos se animaban
a hacer el ridículo, .......o a divertirse.........., poco
a poco se fue sumando la gente y a los pocos minutos un nutrido
grupo seguía los pasos del profesor, me instalé allí
para sacar algunas fotos y aprovechar la sombra aireada que ofrecía
el stand, mi esposa entendiendo que era un lugar donde me hallaba
a gusto me dijo comprensiva.
- Te quedás acá un poco con la nena que quiero ver
unas sandalias................
Comentario que se repitió en varias oportunidades con un
saco para nuestra hija, un pesebre de la comunidad Wichi, un “cosito”
relindo..........hasta que de la billetera asomó un cartel
de: DESCARGADA!!!!
Fiel
a su incipiente femineidad mi hija mientras tanto se paseó
seductora por lo brazos de cuanto mulato andaba por allí,
voló por los aires con César, se miró embobada
con el Johnny, 1, 2, 3, 1, 2, 3 vueltita, bailó salsa con
Jorge............. tras tanto negro finalmente los ojos se le fueron
oscureciendo, extendió sus brazos hacia mi hombro-almohada
y cayó en un cándido reposo bajo mi atenta mirada
de padre protector......y celoso.
De
pronto viniendo a mis espaldas me invadió un aroma tentador
a ropa vieja (comida cubana harto recomendable ideal para apetitos
voraces) que brotaba desde una profunda olla que ocultaba tras ella
al moreno de alto porte que la cargaba, al bajarla este reveló
ser Eddie Aponte, bailarín, profesor, animador y director
de la Cultural Cubana de Buenos Aires quien a su llegada ya el vértigo
ya estaba instalado en torno al stand, decenas de personas consultaban
por libros, por ron, por posters, por Fidel, y se abalanzaban sobre
la apetitosa y recién llegada comida, la barra del Kaiser
Carabela estaba abarrotada de gente, los parlantes emitían
sabor cubano, mujeres, hombres, jóvenes, viejos, se arremolinaban
en derredor esperando la publicitada clase de salsa, Eddie tomó
el rol de conductor, a su lado Jorge, Johnny, Yurina y César,
detrás el tumulto, infinidad de manos arriba, ahora abajo,
y se agachan y suben, y todos a la derecha, y todos a la izquierda,
y “ponle salsa”, y “tembleque, y “cubanízate”.............,
sonrisas, jolgorio, ahora son cientos que rodean a la masa humana
en movimiento..............., y el desborde volverá al anochecer
nuevamente con Eddie animando en forma maravillosa y la gente divirtiéndose
como protagonista excluyente,.......la alegría no es solo
brasileña.
Coincidiendo
con el fallecimiento de la billetera ella se despierta, ya la feria
es un mundo de gente y cualquier paseo se ve dificultado, es el
momento de pasar por el parque, juega en las hamacas, corre por
el pasto, revolea su nueva serpiente de madera, hace sonar su “cosito
lindo” y poco después la vuelta a casa mas de 6 horas
después de haber salido.
No
estuvimos por la noche pero puedo dar fé de lo sucedido,
al fin y al cabo uno siempre tiene sus informantes: El inmenso escenario
central albergando las muestras de las colectividades latinoamericanas,
en el momento de Cuba deslumbra el magnífico sonero Daniel
Vera, vocalista del Septeto Nacional de Cuba, junto a su orquesta,
lo acompaña cantando el carismático Ibrahim Ferrer
Jr., bailan Eddie y su gente y ahora son miles los que alzan sus
manos, son miles los que aplauden, son miles los que vitorean, son
miles los que se mueven, son miles los que gozan...............,
no se ha conocido momento mayor de algarabía en los dos días
de esta Fiesta de los Inmigrantes por la que pasaron casi 200.000
personas, la noche del domingo se puso caliente y Cuba encendió
la llama.
Ya
es tarde en la noche, los puestos se desarman con prontitud, vehículos
de todo tipo llevándose lo poco que ha sobrevivido, la gente
que desanda el camino hacia Plaza Italia,
... la pequeña diosa hace ya un buen rato que duerme en su
cama.
Noviembre
2004
Importante:
Se puede bajar y usar las fotos libremente
siempre cuando se cita AmericaSalsa.com
como fuente |