Que
fantástica esta fiesta |
Por:
Lucía Fernandez Cívico
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Ninguno
de los salseros presentes el viernes 17 de diciembre en el Barco
Ciudad de Rosario, supo describir con precisión lo que fue
la fiesta de despedida de año del Estudio La Pachanga. El
profe, “Tati” Barbosa, quiso organizar algo diferente
para finalizar este 2004 y lo consiguió, como dijo una de
las chicas desde la cubierta del barco: “El que se la perdió,
realmente se embromó”, a lo que otro pasajero agregó:
“Estar acá es la envidia de todos.”
Fue una noche como pocas. En la orilla del río Paraná,
a metros de la Estación Fluvial, se podía divisar
desde lejos el catamarán iluminado, con una gran bandera
roja y blanca en sus ventanas que decía: “La Pachanga”.
Un grupo enorme de gente aguardaba para subir y a las diez de la
noche, esas 150 personas (máxima capacidad de la embarcación)
comenzaron un recorrido por las islas bailando, comiendo y tomando
como nunca!!! “No nos imaginábamos que íbamos
a vivir esto de esta manera”, se escuchó por ahí.
El lunch estaba servido en una gran mesa ubicada en el medio del
salón principal, y por otra parte estaban “las chicas
de la barra” que prepararon tragos riquííísssiimoss
durante toda la noche. La música sonaba en los tres pisos
del barco, y después de la comida todos se dispersaron para
poder bailar.
Al comenzar el trayecto la gente de nivel I de la academia se agrupó
en el subsuelo del barco, en donde por supuesto no faltaron las
clásicas ruedas de casino. Un ratito antes de llegar al puente
Rosario-Victoria sonaron: “El baile del Azúcar”
y “Pelotero La Bola”, y todos se juntaron en la cubierta
para bailarlo. En el salón del lunch solamente quedó
un caricaturista que hizo los retratos de muchos de los presentes,
que se acercaban para ser inmortalizados en un simpático
dibujo.
Alrededor de la una de la mañana, el barco arribó
al lugar desde donde había salido y quedó allí
atracado hasta las tres y media: hora en que concluyó esta
fiesta salsera diferente a las demás.
Todos los que participaron quedaron más que conformes con
el evento. “El lugar: alucinante.”, dijeron. “Es
algo divino vivir esto”, contestó uno de los chicos
cuando le preguntamos su opinión acerca de esta despedida;
y la frase más reiterada entre todos los que allí
estaban fue: “Esperamos que se repita el próximo año.”
Muchos de los concurrentes se acercaron a la salsa por primera vez
en este 2004, algunos volvimos a retomar las clases este año
después de mucho tiempo, otros continúan día
a día ejercitando y desde hace ya largo rato; pero si hay
algo que nos une a todos es la emoción que provoca seguir
aprendiendo y disfrutando cada vez más de este ritmo magnífico
que llegó del Caribe, pero que ya casi lo sentimos como propio.
Diciembre
2004
Importante:
Se puede bajar y usar las fotos libremente
siempre cuando se cita AmericaSalsa.com
como fuente |