Oye Chico,
el restoran cubano ubicado en Yerbal y Morelos de la Capital,
cumplió 5 años de vida y los celebró con
una fiesta espectacular y multitudinaria que esperemos que pueda
repetirse.
El lugar elegido
no fue el acogedor pero estrecho local sito en el límite
de los barrios de Caballito y Flores sino el Palacio Rodríguez
Peña en pleno centro porteño (Rodríguez Peña
y Corrientes), este hermoso lugar, digno exponente del boato de
las primeras décadas del siglo XX, fue durante muchos años
el ámbito donde se desarrolló una de las mas afamadas
noches de tango en la ciudad bajo el nombre de Salón La
Argentina.
En la ocasión
el largo recinto que finaliza en un imponente escenario estaba
cubierto de mesas preparadas para albergar las más de 400
personas que eran esperadas a cenar, unas 50 más fueron
acomodadas en el balcón en altos que se extiende por 3
de los 4 lados del salón.
Para abrir
la noche un amigo de los hacedores de Oye Chico, Osmany y cia,
y reconocidísimo profesor, animador y bailarín cubano
Jorge Rodríguez presentó una coreografía
de alumnos muy bien plasmada a pesar de los inconvenientes de
sonido que se plantearon.
Cuando recién
se comenzaba a cenar, algunos habíamos devorado con fruición
ya el primer plato y esperábamos con ansias el siguiente
y otros estaban en eso el presentador de la noche dio paso en
el escenario al show central de la noche y me atrevo a asegurar
que se trató del espectáculo ideal para una velada
como aquella, con originalidad y muy dignamente y al mejor estilo
“Tropicana” de Cuba, obviamente mas estrecho y con
las limitaciones propias de montar un cabaret tropical en un país
sin antecedentes al respecto, un conjunto de 16 artistas bajo
la dirección e idea de Julio Peña y Odalys Gutierrez
Sevillano ofrecieron “Habana Mía”.
Con todas
las plumas, el llamativo vestuario y el brillo propio del afamado
cabaret cubano el espectáculo transita toda la música
popular de la isla: el Cha Cha Cha, el Mambo, el Son, la Conga,
La Rumba, el Bolero con un cierre absolutamente afro con homenaje
a los Orishas incluido y un toque de música brasilera en
el medio, las voces que interpretan magistralmente tamaña
variedad son de la misma Odalys y el excelente Froilan Hernández,
el show cuenta con 4 músicos en vivo: el director musical
Julio Peña al que se suman Ariel Perez, Jordan y Juan Carlos,
y 6 bailarines: Rossina, Mariana, Mariel, Jessica, Pepe y Alejandro
Molina, a ellos se suman Maikol y Rossana para bailar en forma
simple pero efectiva nuestra música ciudadana, la “veterana”
Milena con su estilo canyengue para interpretar 2 tangos, y hubo
también espacio para el reggaeton con Pepe y su hit “Pasame
la bola” en el que fue acompañado por la escultural
Gina junto a la mencionada Mariana, quizás hubiera faltado
al igual que en Tropicana un buen humorista pero esto no fue óbice
para que el espectáculo sea de muy buena factura y absolutamente
digno.
Si bien no
se podría elegir una figura sobresaliente de Habana Mia
es magnífico el descubrimiento de la muy buena voz y manejo
escénico de Froilán, Odalys demuestra su carisma
y experiencia (fue bailarina y cantante de elenco principal de
Tropicana en Cuba) a la par de exhibir su “cuerpo gentil”
con generosidad, es muy buena la intervención de todos
los bailarines, sorprenden Mariana “la brasilera”
por su calidad y versatilidad, Pepe “el cubano” ya
que no se hubiera esperado de él que se ajuste a un show
de estas características y también Alejandro Molina
que demostró enorme capacidad para aplicarse a un espectáculo
de cabaret y de neto corte cubano como este, en este sentido van
mis felicitaciones. Párrafo aparte para Ariel Perez que
en su solo mostró humor y sus excelentes dotes de animador.
Es evidente
que no existen suficientes espacios donde poder mostrar Habana
Mia, mucho menos presupuesto para financiarlo ni productores interesados,
y esto redunda en la sensación de que si bien lo visto
es muy bueno podría ser mejor de darse las condiciones
para ello, no existen en el país espectáculos de
estas características y visto que supera ampliamente en
calidad y variedad a lo que se suele ver por ahí seria
bueno que alguien apostara por él, en este sentido hay
que felicitar calurosamente a la gente de Oye Chico que haya brindado
la posibilidad de apreciarlo.
Finalizada
la cena, postre incluido, y Habana Mía y tras un larguísimo
en extremo momento de sorteos varios llegó el baile, la
gente espontáneamente ocupó los pocos espacios libres
iniciales, poco a poco se fueron levantando las mesas y sillas
del centro el salón y ya al cabo de unos temas se conformó
una muy amplia pista, la variedad musical pasó de ser en
extremo comercial a en extremo timbera sin mediar transiciones,
y a pesar que los asistentes se lanzaron al ruedo masivamente
el público clásicamente salsero no se sintió
muy seducido, pero de lo apreciado cuando se inició el
momento bailable me permito sacar algunas conclusiones:
En otras notas
me he permitido concluir que la movida salsera abarca 2 sectores
diferenciados en forma danzaria y musical, a partir de lo visto
en la fiesta aniversario de Oye Chico se puede concluir que existe
un 3º de índole absolutamente comercial y para el
que la “salsa” indica una diversión que se
baila como sale, para el que temas como La Vida es un Carnaval,
Procura, Que le den Candela, Se me olvidó otra vez, y Suavemente
son los “clásicos salseros”, imagino a muchos
que al leer esto sonreirán con sorna y lo lamento por ellos
y su escasa capacidad de ver mas allá, es desde las variantes
masivas de la música afrocaribeña de donde se suma
mas gente a la movida salsera, es indudable que Adrian Suar bailando
en forma lamentable “La quiero a morir” en una tira
televisiva permitió la visita de DLG a la Argentina y atrajo
mas gente a la salsa que una parejita coreografiando una descarga
de Tito Puente en lo de Susana, es cierto, como salsero que me
sigan poniendo “yo le pongo sazón, son son le pongo
sazón ….” O que me pinten Cha Cha Muchacha
de salsero me da por el…….., pero si esto sirve para
que haya mas gente disfrutando de la movida, bienvenido sea, seguramente
después irán conociendo un poco mas y ya como iniciados
en los secretos de la salsa disfrutaran de “Juliana”
y “Micaela” cual caribeños auténticos,
por todo lo que expuse entonces agradezco a Oye Chico por aportar
un espacio para aquellos que el resto de la movida salsera excluye.
Pero en plan
de agradecimientos también vale agradecer a Oye Chico por
haberla emprendido con una fiesta de estas características,
con tamaño despliegue, con tremenda convocatoria, que nos
haya brindado un show de absoluta originalidad e interesante producción
y que haya demostrado que en la salsa hay quienes pagan sin problema
al menos $50 una cena y $20 para ir a bailar, solo hay que ofrecer
el producto adecuado en su marco correspondiente como lo hiciera
Osmany y su gente.