El domingo
22 se presentó en Rosario la Colo’s Band, agrupación
afincada en Buenos Aires que ya lleva tres años de trayectoria
en la salsa local. Además, y para regocijo del público,
sobre todo para el de los que aún no habíamos podido
verlo, el ballet La Pachanga, dirigido por Tati Barbosa, presentó
parte de su trabajo “Raíces Populares”. Además,
la velada tuvo una yapa nada despreciable, con una rumba de botella
improvisada en medio de la pista.
La actividad
sobre el escenario de Mamá Salsa arrancó alrededor
de la medianoche, cuando La Colo’s Band hizo su primer entrada.
Su repertorio se basa principalmente en la música cubana,
y abrieron con un ritmo de chachachá instrumental para
luego dar paso a la célebre creación de Compay Segundo,
“Chan Chan”. También, y para disfrute de muchos
bailadores, se pudo escuchar “Oye como va” y una versión
salsera de “Aquellas pequeñas cosas” de Joan
Manuel Serrat. Unos minutos después, el Colo Maceiras invitó
al cantor Mariano Ávila para que lo acompañe en
una versión a dúo de “Guantanamera”,
que con su cadencia irresistible arrancó más pasitos
de chacha a la concurrencia.
La Colo`s
Band subió al escenario con Ariel “Colo” Maceiras
en voz, Martín Irazábal en piano, Gabriel Lliñán
en congas, Sergio Bazán en timbal y batería, Gerardo
Graña en coros y güiro, Juan Badenas en trompeta,
Gonzalo Rodríguez en saxo tenor y Gerardo García
en bajo.
Asimismo hay
que destacar la rapidez y habilidad del Colo para interactuar
con el público, tanto con los bailadores como con quienes
escuchaban. Constantemente hizo alusiones a la pista y a la diversión
de la gente, lo que generó un notable clima de ida y vuelta
con los artistas, que no siempre puede verse en los recitales.
Apenas terminó
el primer bloque a cargo de la Colo’s Band, en el centro
de la pista se hizo presente La Pachanga, para mostrar tres tradicionales
formas de baile cubanas. En primer lugar Tati Barbosa y Lorena
Amurri abrieron con un impecable son tradicional, donde se pudo
apreciar la elegancia y el característico paso a contratiempo
del son cubano, género que a pesar de estar tan unido a
los orígenes de la salsa, es muy poco practicado por los
salseros, e incluso hasta menospreciado, cosa que a la luz de
las evidencias musicales es no menos que inexplicable.
En segundo
lugar el cuarteto formado por Sofía Vera, Guillermina Laborde,
Florencia Gallo y Victoria Babossi bailó un mambo, con
guantes y plumas en la cabeza, y una coreo con guiños teatrales,
donde se ironiza el divismo de algunas bailarinas. Finalmente,
se escuchó “De La Habana a Matanzas”, que acompañó
con su poderoso sonido “vanvanero” una rueda de Casino
de cinco parejas, bailada por María Laura Almirón,
Laura Charro, Cecilia Lavinia, Laura Beloscar, Cecilia Zabala,
Walter Alaniz, Pedro Benítez, Andrés Buenaver, Alejandro
Gallo y Roberto Díaz.
Los tres números
coreográficos forman parte de un trabajo de mayor extensión
que La Pachanga presentó a fines del año pasado,
bajo el nombre de “Raíces Populares”, y ni
bien concluyó la actuación de los bailadores locales,
me dirigí a los camarines, donde intercambié algunas
palabras con el cantor de Buenos Aires Ariel “el Colo”
Maceiras:
¿Bueno,
ya terminó el primer bloque, viene un segundo no?
Sí,
acá con la presentación del grupo La Pachanga, que
nos gustó mucho, nos deleitaron con su baile, así
que estamos muy contentos de estar acá, con la gente que
nos está apoyando.
¿Ustedes
tienen un repertorio que se basa principalmente en lo cubano,
porqué?
Porque nosotros
somos un grupo que en Buenos Aires practicamos mucha música
afrocubana, entonces como aprendimos tanto bailes como toques
de tambores, que están relacionadas con lo afrocubano,
y además todo sale de Cuba, estamos siguiendo esa línea,
y nos interesa mucho la fusión y la innovación de
la música cubana.
Además
hicieron un tema de Serrat
Sí,
ese tema lo sacamos de un CD que se llama “Cuba le canta
a Serrat”, donde tocan varias reconocidas orquestas cubanas,
y esa versión la sacamos de “Manolito y su trabuco”
Vos
observaste ciertas características de los salseros rosarinos,
ya dijiste algo la semana pasada, ¿qué es lo que
ves de diferente en el público local?
Lo que noto
puntualmente en Rosario viniendo de Buenos Aires, es que no hay
competencia en el baile, yo soy de Buenos Aires y me gusta mucho
la salsa que hay en mi ciudad, pero debo reconocer como porteño
que allá la gente está muy para la competencia y
para esas cosas. Acá la gente baila, ahora mismo están
pasando reggaeton y la gente lo está bailando, así
que Rosario tiene el concepto de compartir y no de competir, y
eso para el músico es muy importante.
Para cerrar
la fiesta, y tras un intervalo destinado al bloque latino, La
Colo’s Band volvió a escena, y la pista siguió
respondiendo a la música y las acotaciones del Colo, quien
incluso cantó varias figuras de Casino a las ruedas que
se formaron durante una alegre versión de “Para bailar
casino”. Y ni bien concluido el capítulo “ruedero”,
también alentados por el Colo, los músicos y bailadores
comenzaron a mostrar sus habilidades rumberas, hasta que se formó
una rueda de rumba con todas las luces encendidas y la botella
solitaria en el centro de la pista. Y allí, con Tati Barbosa
a la cabeza, fueron varios los que se lanzaron a expresar sus
ganas de rumbear, y más de uno se animó a hacer
equilibrio o mostrar sus pasos, lo que a algunos rosarinos nos
hizo recordar los tiempos no tan lejanos de “Bongó”,
y a los más memoriosos las rumbas memorables de la “Casa
de la Cultura”.
En resumen,
en Willie Dixon se vivió una noche salsera de esas que
valen la pena, y se disfrutan con muchas ganas. Felicitaciones
a La Colo’s Band por su onda y a Tati Barbosa por la organización,
y esperemos que no tarde mucho en repetirse.
Mayo
2007