Segunda y
ultima parte de esta cobertura de una noche grandiosa, en el que
el Canario desplegó todo su talento solo para deleitarnos.
La idea inicial
era de realizar dos entradas de aproximadamente 45 minutos cada
una, pero sobre la marcha él decidió arriba del
escenario quedarse ahí hasta terminar, brindando un show
de casi 2 horas 20 minutos prácticamente ininterrumpidos.
Presento solo algunos temas de su disco próximo
a salir, el resto fueron una recopilación de sus mejores
canciones. Si bien el ya tenia un repertorio programado, que realizó
al pie de la letra, en un momento decidió cantar a pedido,
y comenzó a preguntarle al publico mas cercano al escenario
que les gustaría escuchar. En ese momento los que mas cerca
estaban prácticamente se querían subir al escenario,
y los de mas atrás al no poder llegar gritaban a mas no
poder para ver si lograban ser escuchados sus casi “ruegos”
por el cantante para que cumpla sus peticiones musicales. Así
comenzó un bloque bastante extenso de autoservicio en el
que El Canario complació a todos los que pudo ya que cada
uno quería una canción distinta, y conociendo el
repertorio de este hombre con 30 años de carrera artística,
si era a pedido hubiera tenido que cantar un par de días
seguidos.
Ahí fue cuando el recital se “relajó”
bastante. Comenzaron a subir algunos bailarines invitados, cantantes,
músicos, y así se siguió cantando hasta terminar,
con muchísima gente arriba del escenario y un descontrol
enorme abajo, donde, tras que estaban todos apretados no se aguantaron
y se pusieron a bailar, teniendo en cuenta que era un recital
de cierre de un congreso en donde la mayoría eran bailarines,
hicieron de un lugar muy grande una latita de sardinas comprimida
a una de picadillo (y que gracias a un muy buen sistema de ventilación
la metáfora se aplica al tamaño y no a los aromas).
Don José
Alberto desplegó todo su talento, no solo cantando, y obviamente
imitando en varias canciones al sonido de una flauta traversa
con sus silbidos, lo que lo identifica y le pone sello a su apodo,
sino también dirigiendo a toda la banda.
Quizás se debió a que solo algunos
de los músicos eran parte de su formación personal,
muchos de ellos no residen en Nueva York, lugar habitual de residencia
de “el Canario”, sino que esta banda tenía
muchos “locales”. Algunos suelen acompañar
a Willie Panamá en sus giras (cantante panameño
que reside en Miami), y otros como Robert Vilera, percusionista
estable de Marc Anthony. Se podría decir que los mejores
músicos de Miami fueron reunidos para acompañar
al Canario en esta presentación, como ya lo han hecho otras
veces en la que el ha visitado esta ciudad de la Florida, debido
a que el ya no viaja tan seguido con su formación original,
por cuestiones económicas que han afectado bastante el
ambiente musical en Estados Unidos y sobre todo a Nueva York después
de los atentados. (Este es un tema que desarrollaremos en otra
ocasión para dedicarle el tiempo necesario).
Así que ahí estaba el hombre, cantando
y escuchando a todo objeto que emitiera sonido sobre el escenario,
haciendo señas en forma disimuladas y otras no tantas,
dirigiendo la orquesta, retando alguno de vez en cuando, y por
ahí hasta mirando al sonidista para que haga algunos ajustes,
estaba en todos lados y pendiente de todo, que oído el
hombre!!!.
Convengamos que también un poco lo hace
por perfeccionista, yo como algunos que estábamos ahí
tan cerquita en un lugar preferencial, detrás de las cortinas,
no notábamos ni de casualidad algunos de los supuestos
errores o desafines, menos la gente que estaba adelante, pero
bue, si al tipo le gusta trabajar de esa manera, no me sorprende
que haya llegado tan alto entonces.
Y así se paso el show de cierre del congreso
de Miami, con mucha gente distinta, profesionales de primer nivel
de los mejores estilos de baile del país del norte y algunos
de Latinoamérica, músicos invitados que acompañaron
muy bien, personas del ambiente como Isaac Altman y su Mujer Laura
Castro, presidentes de la Federación Mundial de Salsa,
y tanta gente que fue imposible distinguir debido al gran numero
de personas convocadas esa noche.
En resumen, una ciudad hermosa, un hotel espectacular
con salones gigantes, un sonido de primera, músicos muy
buenos, un ambiente bárbaro y un Canario a pleno nos dieron
como suma un cierre de congreso con show de esos en los que absolutamente
todo salio bien, que digo bien, excelente.
Querida gente, si tienen la oportunidad y tenemos
la suerte de tener a este cantante en la Argentina, no se lo pierdan,
vale la pena y vale la alegría de poder disfrutar algo
tan increíble como un recital de el Canario, bajo todo
concepto, una maravilla.
N del A: Gracias a José Alberto ‘El
Canario’ por su tiempo y buena onda, a Isaac y Laura, a
todos los que me facilitaron mi trabajo, y a Willie Panamá,
un tipazo que nos brindo su tiempo y ayuda para que esto sea posible.
Septiembre
2006