| Arriba
el baile, abajo la espera!!! |
Por:
Sergio Lleonart
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“
Que garrón, loco, que garrón!!!!!, nunca pensé
que me iba a resultar tan duro y mirá que las he pasado todas,
he sido adicto a las drogas y me costó dejarlas, pasé
el síndrome de abstinencia pero lo superé, fui alcohólico
pero pude salir de ese flagelo, fui jugador compulsivo pero abandoné
el juego por completo, todo me costó pero al fin pude superarlo,
pero esto, esto, esto fue terrible, por la noche era peor, no podía
dormir, me laceraba el cuerpo con un látigo para que el dolor
me hiciera olvidar lo que me faltaba, hacía 120 flexiones
de brazos y 200 abdominales 3 veces por día para cansarme
y no sentir mi dependencia, tomé 2 sesiones de terapia diarias
y las reforzaba los fines de semana, y aún con todo eso era
como que el cuerpo me pedía y me pedía, es increíble
y también inexplicable, he llegado a viajar 2 horas de ida
y 2 horas de vuelta combinando 3 bondis para saciar mi vicio, lo
peor es que al volver, ya de madrugada me quedaba dormido y me pasaba,
he llegado a despertarme en Tigre y en Longchamps pasándome
en el colectivo, iba a todas las fiestas y hacia cola desde 4 horas
antes para asegurarme entrar, vos sabes lo que es 2 meses sin que
te dejen bailar salsa, es insoportable loco, insoportable!!!!!!!”
Al
fin!!!, el pasado sábado reabrió sus puertas la primer
discoteca de salsa de Capital habilitada para ello: Azúcar
Abasto y lo escrito al principio podría haber sido uno de
los argumentos escuchados durante estos mas de 2 meses de represión
al mejor estilo dictatorial, de incapacidad manifiesta, y de intereses
viles de quienes asumieron el rol de fiscales cuando deberían
esta, por delitos cometidos, en el banquillo de los acusados.
Pero yendo a la noche de reapertura de acuerdo a la reglamentación
vigente (que no es la que estaba vigente cuando habilitaron originalmente
el local ni es la que tendrá vigencia seguramente dentro
de un tiempo) en el frente de la discoteca había una placa
que indicaba entre otros datos: Capacidad habilitada: 270 personas,
habida cuenta la avidez por bailar salsa esa cantidad de gente fue
alcanzada a la 1.30 hs, a partir de allí y hasta las 4 de
la mañana una larga hilera de gente se formó desde
la puerta del lugar y que podían ingresar en la medida que
hubiera quienes se retiraran, la cantidad ingresada era verificada
por 2 inspectores que permanecieron toda la noche hasta el horario
de cierre establecido en la reglamentación vigente (que antes
no estaba y ahora si y después seguramente será distinta
en el futuro) de las 6 de la mañana.
-
Y fui a tanguerias varias veces, no baile nada porque no se pero
que iba a hacer???
- Fui a bailar salsa a Montevideo, hay buen nivel de baile alli!!!
- Safé con las clases, al menos 3 veces por semana iba
a clases de salsa
- Me quedé en casa, hice otras cosas...
- Fui una o veces a tal lugar pero no me gustó, no la pasé
bien, yo soy de acá, acá soy feliz
Estas
fueron algunas de las frases que pudimos recabar esa noche, la gente
disfrutaba, bailaba sin importarles si sonaba una salsa dura o romántica,
un merengue, un rock o un tema disco, bailaba, conversaba en las
mesas, iba a la barra, bailaba, saludaba a uno, a otro, bailaba,
bailaba, al fin bailaba!!!!
Se sucedían las caras conocidas amigos, el Chino, Ale Baigorria,
José Luis de la LF Salsa, Gaby Cortés, Nacho, Alejandro
encabezaba una barra sonriente, Adrián en la cabina observaba
con seriedad la pista...
Arriba la gente bailaba, abajo esperaba, la vereda seguía
con su larga cola de gente.
-
Es que venimos de México no se puede hacer nada –
insistían unos turistas
- No, desgraciadamente tienen que hacer la línea –
remarcaba con buena onda Daniel, a la sazón el que ponía
la cara en la puerta
- No podés decirle que soy de Americasalsa? – me
suplicaba una amiga del ambiente
- No hay otra puerta? – preguntaba un joven con no todas
las luces
Las
preguntas se sucedían, los amigos y habitués al llegar
saludaban a Daniel con afecto intentando obtener de él un
preferencia
-
Lo lamento pero tienen que hacer la fila
Arriba
la gente bailaba, abajo esperaba.
Mientras tanto junto a Daniel los inspectores mostraban simpatía
(que otra les quedaba!!!) y como galardones o irónicas medallas
al valor comentaban las clausuras realizadas, dudoso mérito
en un país donde siempre los platos rotos los pagan los indefensos
en cambio los poderosos estafan con los correos y nunca pagan sus
delitos.
Arriba
la gente bailaba, abajo esperaba.
-
Todos los días me instalaba desde las 9 de la mañana
hasta las 11 de la noche en las oficinas de habilitaciones, me
decían que ahí no tenía nada que hacer pero
yo les contestaba que en mi casa tampoco
- Lo que pasé en estos 2 meses da para escribir un libro,
venía uno y te decía que tal cosa iba allá,
a la otra inspección otro te decía – No, saque
eso de ahí que ahí no puede ir y después
un tercero te conminaba a sacarlo del todo porque no estaba permitido,
nadie sabia nada.
Contaba
Daniel acerca de las vicisitudes vividas, sobre tamaña incapacidad
y ese ajustarse a las reglas aunque sean absurdas tengo mi propia
anécdota: El jardín de infantes donde asiste mi pequeña
hija fue clausurado por no tener en sus instalaciones una sala específica
para la atención de bebés con cambiadores y cunas,
detalle importante cuando se trata de una guardería pero
inútil cuando no se tienen bebés como en este caso.
-
Pero nosotras no tenemos bebés aquí
- La reglamentación dice que tienen que tener esa sala
señora
- Lo entiendo si fuéramos guardería pero tenemos
chicos desde los 2 años
- 2 años!!!!!!, son bebés
- A esa edad ya no lo son señor!!
- No me importa, si la reglamentación dice que son bebés,
son bebés.
Fin
de la anécdota.
Arriba
la gente bailaba, abajo esperaba.
-
Pasan 3 – decía uno de los inspectores colaborando
con la situación al salir 3 personas
- 2 más – agregaba yo al ver descender una pareja
por la escalera
Todos
tenían un gesto de alegría, las sonrisas poblaban
el ambiente.
Arriba la gente bailaba, abajo esperaba y no importaba, era solo
un rato y ya estarían haciéndolo.
Arriba la gente bailaba, abajo esperaba, la incomprensión,
la desidia y la ignorancia del significado del esparcimiento por
parte de quienes hacen de la solemnidad la justificación
de su carencia de idoneidad había acabado.
Arriba la gente bailaba, abajo esperaba, arriba el baile, abajo
la espera!!!!!!
Marzo
2005
Importante:
Se puede bajar y usar las fotos libremente
siempre cuando se cita AmericaSalsa.com
como fuente |