Colombia tuvo el inmenso honor de haber vivido y gozado los últimos años del talento del trompetista Germán Lázaro Rodríguez López, un habanero que llegó para quedarse enamorado de este Valle del Río Cauca. Su sabor cubano lo combinó con el tropical colombiano y supo mezclar ese Caribe de sus venas con el sabor envolvente de nuestro Pacífico. Tan cierto es, que en la última etapa de la Nueva Sonora Matancera, orquesta de la cual fue su creador y director, el cantante principal fue el emblemático Markitos Micolta, ex cantante de Peregoyo y su Combo Vacaná. Fue un dedicado y estudioso convencido de su trompeta. Aun recuerdo una llamada que me hiciera hace algunos años con su voz compungida, a decirme que le habían robado su instrumento. La movilización de los amigos fue total. Era un gran conocedor de la música cubana y de sus protagonistas. Hablar con él era rememorar permanentemente historias y anécdotas con los grandes cantores de la Isla de Martí. Era conocer de primera mano la historia musical de la isla mayor de Las Antillas. Inició su carrera en el grupo Mozambique, posteriormente fue trompetista de orquestas tan importantes como Las Estrellas de Chocolate, El Conjunto Colonial de Nelo Sosa, El Conjunto Tropicana, Raúl Planas, La Banda Gigante de Benny Moré y la Sonora de Estanislao Sureda Hernández “Laito”.
Había nacido en La Habana el 11 de octubre de 1949, en el Barrio El Cotorro. Hijo de Cándido Rodríguez y Concesa López. Sus hermanos Gisela, Gustavo y Gilberto.
Inició en el Grupo Mozambique impulsado por el maestro Bonfill. Estudió cinco años en el Conservatorio Nocturno Gerardo Guanchi, de Guanabacoa.
Posteriormente integró “Las Estrellas de Chocolate”, el Conjunto Colonial de Nelo Sosa, la orquesta de Don Enrique Raúl Planas Fernández. Despues de fallecido Benny Moré, integró la Banda Gigante dirigida por Generoso Jiménez.
Luego integra la Sonora de Estanislao Sureda Hernández, Laito.
Su primera esposa, que habita actualmente en Cuba, fue la señora Lucrecia Arango, con quien tuvo una hija, actualmente laborando igual que su madre, en el campo de la salud, de nombre Georget Rodríguez.
Su primera compañera en Colombia, fue Luz Zeneide (o Maricel) Viáfara Sepúlveda, conocida en la escena antillana colombiana, como “La Chola Zénide”, cantante de profesión, con quien montó La Chola y su Sonora Cubana. Esta relación concluyó y tiempo más tarde se ubicó en Palmira con Patricia, su actual esposa, quien nos ha manifestado ante la pérdida irreparable de Lazarito, su fiel e indeclinable compromiso de continuar adelante tanto con la Nueva Sonora Matancera, como con el formato orquestal alterno que llamó “El Conjunto Yarey”.
Tantos recuerdos quedan de nuestro hermano Lázaro, como las presentaciones en el olvidado Parque de la Música de Cali, o las parrandas cubanas en el lugar sagrado de la melodía, mi inolvidable “Cascorva”, o escucharlo con su trompeta y Patricia, su esposa, tocando las maracas acompañándolo también con su contagiosa carcajada. Hoy tenemos que decirle adiós a un amigo. Batimos desde el alma un pañuelo de despedida alegre como él siempre lo había querido, pues estaba seguro que al partir, iría a gozarse el reencuentro con todos los genios musicales que migraron a ese cielo de lira, tambó y flores.
Abril
2011
|