Ella estaba apoyada en la barra, mirando el sin fin de movimientos, de luces y oscuridad. Hacía un tiempo que frecuentaba el lugar, y cada día que pasaba, se sentía más a gusto.
Él acabada de llegar con un amigo, era su segunda vez, y se consideraba apenas un novato.
Una multitud los separaba, pero había algo más profundo que los unía. El rodeó la pista en zigzag, esquivando las parejas danzantes. Al otro extremo, pasando las mesas, vio a una chica sola, apoyada en la barra. Una coincidencia, un golpe de suerte, quiso encontrarlos. El se acercó, ella esperaba. Luego todo pasó como pasan la mayoría de las cosas; sin que nadie las note. Un gesto, una sonrisa; el tacto, la mirada. Ya estaban en la pista, cuando comenzó a sonar esa canción; ya estaban bailando, cuando percibieron la conexión.
Desde ese momento no hubo más obstáculos, una pasión tan poderosa como la del baile, se instaló entre ellos.
Para ellos, para los amigos y hermanos, para los que se amanecen bailando. Para los que aprendieron el “básico” juntos, para los que salen a la pista, libres de todo, para los que sueñan, para los bailarines sin escenario. Para los amantes de la “gozadera”, para todos los que hallamos en la salsa y en el baile, la llave de nuestro corazón; para los desconocidos de siempre; fue que se realizó el “2do Campeonato de Salsa Amateur” en Rosario. Destinado a premiar el esfuerzo de bailarines amateurs, que aspiran a ser profesionales del baile. Personas, a las que más allá de su origen, escuela, o ciudad, las une la pasión por la danza, en este caso, la salsa. Diferentes historias; la misma historia.
Era requisito que los participantes no hubieran competido nunca en un concurso o certamen similar. Era requisito también, el empeño que todas las parejas demostraron durante la competencia; las horas y horas de ensayo, la energía puesta en cada rutina, el sacrificio con que tantos desconocidos, llegaron hasta el escenario.
La competencia fue organizada por la academia Caribe Club, bajo la dirección de Omar Neder, y Mamásalsa, la ya tradicional salsera rosarina, que funciona en el también tradicional Willie Dixon, siempre con el empuje de su creador, Daniel “Tati” Barbosa. Y la cita fue en Mamásalsa. La buena organización, permitió que tanto amigos y familiares, como el público salsero en general, disfrutaran de la velada, sin retrasos ni contratiempos significativos.
El jurado
El jurado, integrado por Laura Gaetán y Fabián López “Los Timbaleros” y Yonel Blanco, evaluó a los competidores en las siguientes categorías:
Ritmo, presencia escénica, prestación visual, coreografía, interacción con la pareja, y creatividad.
Los competidores:
1- Romina y Aquiles
2- Ornella y Lautaro
3- Soledad y Lucas
4- Anabelén Y Martín
5- Carina y Fernando
6- Viviana y David
7- Paula y Nahuel
8- Carolina y Maximiliano
9- Lilian y Juan José
10- Cecilia y Cristian
11- Sole y Joel
12- Luciana y Alejandro
La noche
La competencia, comenzó alrededor de las 23:00 hs, a sala llena, cuando la emoción de los concurrentes ya se percibía vibrante en el aire. Unas palabras de los organizadores, y luego presentación de los competidores, en dos tandas de seis parejas por vez. Cuando los bailarines se retiraron del escenario, por fin se dispuso todo para la competencia; el silencio, los nervios, la expectativa. El jurado, ubicado en el piso superior, afiló lápices, y bajó la bandera. El orden en que las parejas competidoras salieron a escenario, fue decidido según un sorteo realizado en bambalinas.
Hubo baile para todos los gustos; hubo glamour y destreza, hubo quien vistió de dorado y negro, hubo una pareja de hermanos en escena, hubo quien bailó con saco, y quien no se sacó los lentes, hubo aplausos y vitoreos.
Pasadas las 00:00 hs, el jurado deliberaba en un box cerrado, mientras la música llamaba a los bailadores, que se resistían a permanecer sentados. Poco después, 00:30, todos los competidores subieron a escena; se les hizo entrega de medallas conmemorativas al certamen, y bailaron social. Para la una de la mañana, los anfitriones, Omar Neder, y Tati Barbosa, con sus palabras, remarcaron, otra vez, el esfuerzo y el compromiso que todos los concursantes habían demostrado. Y presentaron a los jurados, que ya traían su veredicto:
Primer puesto: Sole Varasani y Joel Rodríguez, ambos de Villa Constitución. Se les entregó la suma de 1000 pesos. Laura Gaetán hizo los honores de la premiación.
Segundo puesto: Luciana Ludueña y Alejandro Poet, la pareja de Rosario. Se les entregaron 500 pesos. Fue el turno de Yonel Blanco.
Tercer puesto: Viviana Tucci y David Ponce, de San Nicolás, esta vez se hizo cargo Fabián López.
Terminada la entrega de premios, Las parejas ganadoras bailaron social, intercambiando integrantes, como preludio al baile social. Minutos más tarde, se abrió la pista, y los bailadores salieron a dar lo mejor.
Alrededor de las 02:00 hs, volvieron al escenario Fabián López y Laura Gaetán, pero esta vez, como “Los Timbaleros”. Bailaron con la calidad de siempre, la que nos tiene acostumbrados. Debo decir, que a pesar de haberlos visto bailar en unas cuantas ocasiones, esa noche llegué a creer que la timbalera Gaetán, conoce el secreto de volar. El suyo, fue el primer show de la noche, más tarde, Diego Rodríguez y Gisela Alonso, de Rosario, presentaron su coreo: “Quiere que la miren”, tema de Oscar de León.
Entonces sucedió la noche, igual y distinta a muchas otras, con sus detalles, con sus huellas, entre conocidos y desconocidos. Como un sin fín de imágenes y movimientos, destinados a perdurar y confundirse.
Luego, cuando la noche acabó, y la música hizo silencio, pude verlos marchar. Amigos, hermanos, bailarines, bailadores; todos se fueron, también ellos; juntos, abrazados.
Febrero 2011 |