Si hay un nombre que remite a la cubanía, que trae el rumor del mar Caribe y el viento que mece las confiadas hojas de las palmeras, ese nombre es “La Bodeguita”; el mítico restaurante de La Habana Vieja (en realidad La Bodeguita del Medio), sobre la calle Empedrado, donde Ernest Hemingway aseguraba preferir su mojito, trago cubano también por excelencia.
La Bodeguita también remite a los inicios de la Salsa en nuestra querida ciudad de Rosario ya que este era el nombre que ostentaba el ámbito primigenio que orientaba el precursor Pepe Medina y donde dieron sus pasos iniciales los primeros salseros rosarinos.
Bajo este nombre pintoresco y lleno de historia, la salsa rosarina ha sumado durante la segunda parte de 2009 un nuevo espacio, organizado por el señor Tati Barbosa, y que sábado a sábado viene representando una interesante opción para los bailadores de la ciudad y alrededores.
El salón que le da cabida a La Bodeguita es Shakespeare, un Restó-Hall-Concert que funciona desde hace un año en la muy céntrica calle España al 400. Una muy bien surtida barra, un escenario de buenas dimensiones y un salón remodelado con detalles de calidad, tanto en su decorado como en la variedad de espacios que brinda. Shakespeare incluye un cómodo bar en su entrada, pasando luego por una alargada barra con taburetes, que desemboca en un placentero living room, poblado de sillones y mesas variados.
Superado el living room llegamos al salón propiamente dicho, de un ancho mediano y sumamente largo, con mesas y sillas a ambos lados y una muy agradable iluminación, donde la media luz predomina un poco más que en otros boliches.
Como se dijo arriba, La Bodeguita funciona los días sábados, reemplazando a la ya célebre Sandunguera, por razones de mayor espacio y comodidad, más las posibilidades que brinda el escenario. Sin embargo, algunas vísperas de feriado también se han realizado en el salón de calle España, tal el caso del lunes 7 de diciembre último.
La velada comenzó con la música a cargo de “Beto” Brun, mientras Tati llegaba desde el Club Ben Hur, sede de la academia La Pachanga, ya que los lunes las clases suelen extenderse un poco más de lo habitual, y más allá de sus varios emprendimientos salseros, Tati nunca descuida a sus alumnos.
La noche se fue encendiendo a medida que iba llegando más gente, con una pista muy poblada, y que no decayó a pesar de lo larga que fue la velada. Al promediar la jornada, se presentó el Ballet BDF, compañía dirigida por Jorgelina Casella y Diego Gauseño, que hicieron un muy prolijo trabajo a cuatro parejas sobre El Popurrí de Van Van, con un elegante vestuario color bordó. Jorgelina nos contaba minutos más tarde que el Ballet BDF se integra con alumnos tanto de Rosario como de Firmat, ciudad del sur santafesino.
Otro detalle de la jornada fue un bloque latino original y distinto, a cargo del DJ invitado Diego Pérez; lo cual fue muy útil para facilitar la integración de la gente, y para que se animen a bailar aquellos que recién empiezan a recorrer el mundo salsero.
Por ser víspera de feriado los horarios fueron un poco más flexibles que de costumbre, y de hecho hasta que Febo sacó a relucir su rubia cabellera, a eso de las seis de la mañana, el baile social continuó con la mejor de las ondas.
Nuevo y recomendable emprendimiento salsero entonces en la ciudad de Rosario, a cargo de Tati Barbosa, sin dudas uno de los mayores difusores de la salsa en la Argentina.
Febrero 2010 |