Quienes disfrutan y quienes trabajan por la salsa en este país y esta bella ciudad de Rosario, más de una vez han hecho grandes esfuerzos para traer artistas internacionales de primera línea a nuestros escenarios; y el 2009 le dio su oportunidad al señor Gustavo Pinat, quien pudo conjuntar un vasto grupo de voluntades y poner a girar la rueda que conduciría finalmente al Congreso de Salsa Internacional Bailatino 2009, con la presencia absoluta e inobjetable del señor Mykael Fonts por primera vez en nuestro país.
Viernes y debut
Tras las demoras previas, recordemos que Bailatino 2009 estaba previsto originalmente para el invierno y debió posponerse por la tan promocionada epidemia de gripe A, y tras algunas ausencias, sobre todo la del señor Juan Matos, que desde un principio era de la partida pero que finalmente no pudo venir a nuestro país, el viernes 27 de noviembre por la noche dio inicio el Congreso Internacional Bailatino 2009, en el tradicional salón del Centro Asturiano de Rosario, con una velada que prometía varios esperados ingredientes, y sobre todo la presencia y el debut en nuestro país del señor Mykael Fonts, uno de los más descollantes bailarines de la movida salsera en todo el mundo.
El escenario de buenas dimensiones, la barra muy bien atendida por Luci y su equipo, las luces y el buen sonido a cargo de Mario Melo, y el muy efectivo piso de granito del Centro Asturiano brindaron un apropiado marco para todas las actividades, que arrancaron esa misma noche, con la Descarga de los hermanos Matías y Gustavo Pinat sobre el escenario.
La excelente conducción del señor Eddie Aponte, inmejorable maestro de ceremonias, fue otro de los aciertos de la organización, y Eddie se hizo cargo de todo el “protocolo” de escenario a lo largo de los tres días. Así los shows continuaron de la mano de Rodrigo Domínguez y Joanna Valenzuela; Florencia y Bruno, la pareja infantil de la escuela Bamboleo; la muy buena pareja chilena integrada por Tamara y Andy; la coreo de las Marineritas, de la escuela de Silvia Márquez; y finalmente el esperado debut de Mykael Fonts, haciendo su ya famosa interpretación de “La Bendición” de Mercado Negro; negras sus ropas, inmensa su energía y con un alma rumbera presente en todo momento, que convirtió la atmósfera del Centro Asturiano en un inmenso grito que se prolongó durante los 4 minutos que el formidable cubano ocupó en el escenario.
Luego llegaron las fotos, los saludos y el baile social, con el DJ sanjuanino Nelson del Castillo en los controles. Un rato más tarde la orquesta de Mariano Ávila hizo una entrada en la cual el propio Mariano se encargó de invitar a Maykel al escenario a improvisar algunos pasos junto a su micrófono, a lo cual el invitado no se hizo rogar en lo más mínimo, y puso tanta intención y ganas en lo suyo que de nuevo el salón volvió a estallar.
Talleres, debates y gozadera
El sábado las actividades arrancaron al mediodía, en el espectacular y céntrico gimnasio “The Planet New”, con excelentes pisos de madera, que fue el lugar elegido para los talleres. Adrián Doblas dio Rueda de Casino, Mykael Fonts una espectacular clase de Rumba, Liz Paredes y Carlos Aragón hicieron Mambo en 2, César Pompa dio Salsatón y Alexis Santos cerró la tarde con Merengue y Bachata.
A la noche, de nuevo en el Centro Asturiano de Rosario y previamente a los shows, se desarrolló una extensa y completa conferencia de prensa, que se detalla in extenso al final, en la cual nadie se privó de dar su opinión acerca de muchos de los temas que más nos preocupan a los salseros.
A la hora de los shows, la noche arrancó con Francisco Troiano y Aylén Ferraris, en una elegante y muy aplaudida puesta; el grupo Bamboleo, dirigido por el organizador de Bailatino, Gustavo Pinat; Savage, pareja notable conformada por Diego Castro y Soledad Martino; el grupo Yambeke de Buenos Aires; los rosarinos Melisa Quijada y Javier Cagna; desde La Plata el solo de Nelson Vidarte, de la compañía Energy One; también de Rosario y San Lorenzo Diego Rodríguez y Silvia Márquez; Liz y Carlos con su compañía Mambo en 2; el ballet de Comadreja, dirigido por Rodrigo Perazzolo, con un potente pelotón que abarcó buena parte del escenario; y finalmente la presentación de Mykael Fonts, pantalón blanco y pañuelo rojo a la cintura por todo vestuario, haciendo una elaborada combinación de elementos de afro, rumba y salsa, con una música casi hipnotizante, y mostrando tal calidad, precisión y complejidad en sus movimientos que arrancó tremenda ovación a todos los presentes.
El baile social que siguió, con Nelson del Castillo y Gastón Taborda en los controles, que habían recibido previamente alguna que otra “recomendación” de los profes del congreso, fue de una energía imperdible, al punto que todos quedamos más que exhaustos al final de la jornada, que desde luego no era la última.
Competencia y cierre
El domingo también tuvo su inicio al mediodía, con la clase de Cha cha chá a cargo del rosarino Nicolás Heredia, un viejo conocido nuestro que pasó en Inglaterra estos últimos años; para seguir con la clase de Salsa en 1 a cargo de Fabián López y Laura Gaetán, Los Timbaleros; Yasser Peralta haciendo Salsa Cubana; Eddie Aponte y su exitoso taller de Reggaeton; y finalmente la muy esperada clase de Afro Cubano con Mykael Fonts.
Ya por la noche, y como cierre de las actividades de escenario, se llevó adelante la competencia por grupos Bailatino 2009. De ella participaron los cordobeses de Los Timbaleros, los nicoleños de Bien Chévere, Mambo y Swing de Buenos Aires, y también de Córdoba, Pasión Latina.
Tras las deliberaciones del jurado, integrado por Jaime Breard, Silvana Cascardo y Rodrigo Perazzolo, el primer puesto fue para Los Timbaleros, con toda su experiencia y profesionalismo, y una gran energía que nunca perturbó lo prolijo de su desempeño. Segundo quedó Pasión Latina, que a pesar de haber sufrido un serio percance una de sus bailarinas al perder un zapato, no sólo siguieron bailando la coreografía, si no que pudieron incluso hacer un prolijo tornado y un par de trucos, sobre todo uno en perfecta sincronía y con una velocidad y precisión tan logradas que arrancó un grito unánime a todos los presentes. Muy meritorio fue también el desempeño de la gente de Mambo y Swing, y de Bien Chévere, con elementos circenses incluidos en su “Negrito Bailador”.
Tras la competencia siguieron los shows, con dos trabajos de la compañía Saoco, dirigida por Jaime Breard, “Las Monjas” y “Taquito”; la compañía Mambo en 2, con Liz y Carlos junto a Noelia, Yamila, Kike y Juan Pablo, en un muy logrado número de latin jazz, (que Mykael Fonts se encargó de elogiar a la hora de los saludos finales), y después un notable solo del señor Diego Castro, que como ya nos tiene acostumbrados, se esmera y trabaja siempre para enriquecer sus presentaciones con elementos del afro y la rumba, combinados con su reconocida habilidad en la salsa y el chachachá.
Ya sobre la hora del cierre definitivo del congreso, Maykel se encargó de subir al escenario, no ya para bailar si no para hacer gala de su invariable buen humor, que lo llevó a hacer una broma tras otra, siempre con la complicidad de Eddie Aponte, al punto que parecían dos viejos compadres en plan de jarana. Fontsl tomó entonces el micrófono y agradeció a la organización de Bailatino el buen trato y la hospitalidad con que fue recibido. Hizo hincapié especialmente en lo mucho que trabajó Gustavo Pinat para llevar adelante el encuentro, recordando que él estaba almorzando en su casa en Italia y sonaba el teléfono y su mujer le decía: “es Gustavo”, a lo cual él no le pedía que dijera que estaba ensayando o dando clases, si no que lo atendía y hablaban y hablaban largo y tendido, coordinando su viaje y su debut en tierras argentinas.
Bailatino 2009 dejó bastante tela para cortar y más de una enseñanza; y en nuestro caso, salvo por cierta desinteligencia de la organización para con los medios salseros, que somos al fin y al cabo los únicos que cubrimos este tipo de actividades, no tenemos mayores críticas que hacer.
Pero sin duda, uno de los mayores lujos que nos dimos quienes tuvimos la suerte de estar presentes a lo largo de esas tres noches, fue poder conocer, compartir y ver actuar al señor Mykael Fonts, personalísimo y extraordinario bailarín, capaz de adueñarse del escenario con un par de gestos y con una libertad que le permite combinar diversos estilos y formas de movimiento, además de verse tan elegante y enérgico como sabroso y masculino.
Pero Mykael Fonts no es sólo el gran bailarín de escenario, porque también desbordó la pista y el baile social con su carisma e inmejorable predisposición para bailar con todas y cada una de las mujeres, sean de la escuela o el estilo que fueran. Basta decir que si a la hora del baile social en la noche del viernes sonaron 50 temas, Mykael bailó en 48, y aunque no puedo decir que he contado los temas, lo que digo no es una exageración, si no que es rigurosamente cierto. Y cuando las velas del sábado ya se habían consumido y los perros del domingo empezaban a ladrar (cito mal a Sabina), y la rumba se extendió por la pista como un incendio, varios y experimentados bailarines salieron a hacer lo suyo, mientras Maykel esperaba su turno a un costado percutiendo la clave con dos botellitas, hasta que se encendió y salió de costado rodeando toda la pista, con un paso Cachán y unos brazos de Changó que para qué decir más. Pero al terminar el tema y poner enseguida el DJ otra rumba para darle más espacio de lucimiento al invitado, Fonts, con un gesto de su mano y unos pasos hacia el frente convocó a todos los presentes para armar un pasillo de rumba, dándole participación a todo el público. Así podamos tal vez entender su idea: intención, sabor, pasión y participación, integrar en lugar de dividir. Ésa sea tal vez la mejor enseñanza que el señor Fonts nos dejó a los salseros argentinos.
Varios profes y un par de grabadores
La conferencia de prensa del sábado se llevó adelante sentados a la mesa y de forma muy relajada, tal es así que devino en una maratónica charla de la que además de Mykael Fonts, participaron Liz Paredes, Carlos Aragón, Eddie Aponte, Fabián López y Adrián Doblas, con algunos aportes de los DJs Nelson del Castillo y Gastón Taborda. Lo que sigue es una transcripción lo más fiel que fue posible de esa mesa, donde casi no quedó tema sin abordar, desde la divisiones y la falta de integración que caracteriza al ambiente salsero, hasta los estilos de baile, los congresos, las competencias internacionales y el rol de profesores, Djs y empresarios en todo esto.
Mykael Fonts, es tu primera vez en Argentina. ¿Qué encontraste aquí? ¿Es parecido a lo que vos esperabas? ¿Es diferente?
Maykel: Bueno, el impacto fue más alto de lo que esperaba, porque al final estoy aquí en mi tierra, en mi continente que me identifica, la gente es como yo esperé, el calor y el afecto de las personas da muy buena energía y pienso que oportunidades como esta no había tenido hasta ahora, aparte de Venezuela cuando fui al Cúbamemucho. Todo esta saliendo de lo mejor y el nivel es bastante alto, eso pude comprobar anoche, cuando estuve bailando desde la una hasta las cinco de la mañana.
Ayer los que estuvimos aquí nos sorprendimos de ver a alguien capaz de bailar toda la noche sin cansarse. ¿Siempre hacés así? ¿Es tu forma de sentir esto?
Maykel: Bueno, cansado estaba, (risas), pero el problema es que cuando hay un público que merece, se mete a un lado todo el cansancio, y se busca la manera de pagar todo ese afecto que las personas te dan, bailando con ellas, tratando de divertirlos, mostrando lo que por tanto tiempo vieron a través del Internet. Estoy aquí y tengo que bailar.
Vivís y trabajás actualmente en Italia, aquí tenemos a Carlos Aragón y Liz Paredes que también estuvieron viviendo y trabajando allá. ¿Ustedes tuvieron oportunidad de verse por allá?
Maykel: En algún evento de noche nos hemos encontrado por allá, como nos encontramos casi todos los artistas que estamos en este ambiente, porque Italia viene siendo un poco la capital de lo que es el movimiento salsero a nivel de profesionales y bailarines.
Eso justamente es lo que quería preguntarles a ustedes, ¿porqué en Italia se concentra tanto el movimiento salsero? ¿Pasa algo más fuerte que en otros países?
Liz: Creo que los italianos tienen esa cosa de latinos, son más latinos que el resto de los europeos, son gente apasionada, que les interesa investigar de verdad. Para nosotros siempre es un desafío ir a trabajar a Italia, porque hay artistas de la talla de Mykael, y entonces es un mercado donde para nosotros es un gran desafío poder insertarnos modestamente de alguna manera. Realmente allá nosotros hemos aprendido mucho, además de bailar vamos a aprender. Uno al estar viendo shows de figuras tan grandes, y de gente que tiene el lujo de poder vivir de la danza, porque en Argentina no podemos vivir de la danza, porque acá un bailarín tiene un congreso una vez al mes, entonces no es que nosotros estamos súper entrenados, y tenemos cuatro shows por semana, para nosotros la cosa viene como más lenta, con mayor sacrificio y menos oportunidades. Igual yo no me quejo, porque las oportunidades se las hace uno y se las busca uno, cuando está la pasión y el amor a la danza, lo que te hace feliz, uno se inventa el evento, uno arma la fiesta. Lo que pasa es que las herramientas son menos, nuestra economía es otra, nuestra realidad es otra. Pero lo que tiene el argentino que a lo mejor en otras partes no se ve, es la pasión, la fuerza, la energía, las ganas de aprender que tienen los argentinos son distintas al resto. Nosotros estábamos en Italia y había un stage de Eddie Torres y llovía y nuestros amigos decían: “no vamos porque llueve”, y nosotros no teníamos plata, no teníamos auto, y tomábamos trenes y hacíamos todo solitos para poder llegar, porque para nosotros realmente era la única vez en el año que íbamos a tener la oportunidad de tomar una clase con Eddie Torres. Cuando vos no tenés todo a mano el valor que le das a las cosas es totalmente distinto. Eso es lo que tiene el argentino.
Respecto a los talleres que se trabajaron hoy. Estuvieron ustedes Carlos y Liz, estuvistes vos Adrián. ¿Cómo fue la recepción de la gente? ¿Podés comentarme algo?
Adrián: Me llevé una sorpresa, porque yo vengo trabajando en Córdoba desde el año 93 con el Casino y el son, y soy socio honorario de los fundadores de rueda de Casino en Cuba, del Abuelo, del Oso, y no tiene la aceptación que tiene acá. Lo tenía hasta el año 2003, 2004, que se polarizó con el estilo Los Ángeles, después se cayó, y ahora estamos dándole porque en algún momento se va a dar vuelta o se va a poner de moda. Acá estoy realmente asombrado con las cincuenta parejas que ha habido, con la onda de la gente, con sed de aprender, preguntando del paso, del alarde. Realmente agradecido a la organización porque uno se siente muy importante, muy valorado, y
lo que uno hace por ahí no está tan bien visto en Córdoba, hablo de lo que yo hago, que es rueda de Casino, y acá es increíble la aceptación que tiene.
Sí, hay mucho Casino en Rosario. En Buenos Aires también, ¿no es así Eddie?
Eddie: Sí, yo creo que hay como dos movidas interesantes que tienen que ver una con la gente que quiere aprender cada vez más y mejor, y hay otra que tiene que ver con lo que es lo social, con el movimiento social que genera la salsa. Yo creo que es de ahí de donde viene la polarización. Lo que tiene que ver con el mambo o el estilo Los Ángeles, realmente por ahí es un público que le gusta más lo coreográfico, aprender a bailar, más el detalle, más el truco; y nosotros nos posicionamos en un público más social, más recomendado a veces por el psicólogo, o por una realidad socio cultural argentina donde hay crisis y vienen básicamente a divertirse. Yo llevo 16 años acá, he visto un poco la evolución de la salsa, de lo que ha sucedido, y de alguna manera uno lo que va viendo es como una integración social que hay en el baile. Creo que al haber tenido la oportunidad de producir espectáculos internacionales, de bailar y hacer shows, y a la vez de poder dar clases, uno se da cuenta que hay tres públicos totalmente distintos. Hay un público que consume espectáculos internacionales, que por lo general no va a bailar ni le interesa tampoco; hay un público donde hoy ya muchos de los profes ya no hacemos salseros, hacemos clientes de nuestras academias; y hay otro público que es el público que toma clases, hay más de 200.000 personas en Argentina que toman clases, y sin embargo las discotecas de salsa están vacías. Entonces creo que la noche se ha separado de esto que nosotros vivíamos, que vivíamos con Liz desde hace muchos años, cuando ellos eran dueños y organizaban en Caribbean y otras discotecas, donde cada vez había más salseros, hoy cada vez hay más alumnos pero creo que cada vez hay menos salseros.
Ese es el delicado límite donde nosotros en nuestra academia, sin desmerecer ningún estilo, tratamos de volver a lo sencillo, a lo más simple, porque el baile cada vez se sigue complejizando más, y cada vez la gente baila menos social. La rama que generalmente nutría a la salsa era gente entre 35 y 45 años, mucha de la gente que viajaba a Cuba o al Caribe, que era profesional y tenía dinero y que sé yo, y ese público básicamente hoy lo hemos echado de la salsa. Llega a una discoteca de salsa y no se distingue hasta donde estoy haciendo show y hasta donde estoy bailando social, esto se ve en la pista lamentablemente. Se hecha a la persona que quiere sentarse, tomarse un trago y bailar sencillo, o apretar a su pareja o bailar en un solo ladrillito. Se ha convertido de alguna forma en el show del show; y en el escenario está bárbaro, está perfecto, se mezcla y tiene muchas cosas, pero tenemos que volver un poco a rescatar la pista, si queremos vivir de esto en los próximos cinco, seis o diez años, si realmente estamos pensando que con 45 o 55 años vamos a seguir dando clases de baile y nuestros estudios van a seguir creciendo, tenemos que volver al baile social, y quizá diferenciar la historia, que quiere cada tipo de persona en especial. Yo creo que es un poco la intención de todos los profes, pero se da como este fenómeno que en la práctica no se ve, y es lo que yo rescato del Casino, o de la cubanidad, o del baile social en general y la salsa tradicional, de Benji por ejemplo, de volver al baile más cadencioso y en pareja.
Esta diferencia Eddie también se ve acá en Rosario. ¿En Córdoba también la ven ustedes que trabajan asiduamente allá?
Fabián: En Córdoba hay algo a lo que hacía referencia Adrián, la gente va y se ve como intimidada ante los que en teoría somos los que tenemos que involucrar más gente en este ambiente, para poder dedicarnos a lo que dice Liz, a vivir de esto, y tampoco vivir esperando el congreso. Porque también está la otra, gente que con muy buena voluntad trata de hacer una que otra fiesta o cosas pequeñas, pero a veces están mal organizadas y resultan totalmente contraproducentes, a lo que va una persona y dice: “uy, ésto era un congreso”, está mal publicitado, no tiene una estructura, una organización. Por eso, aquí, la manera en que nos han tratado, la atención que han tenido para con nosotros en éste congreso puntualmente, estamos muy contentos, totalmente agradecidos por la manera en que nos han hecho sentir y la manera en que se manejan. Yo veo que hay mucha gente que se aleja, que va a la pista y ve… también cada uno tiene que hacerse cargo, a lo mejor uno trata a veces de mostrarse más de lo que tendría que tratar de mostrarse. Ese límite como que no está muy claro, y el alumno en general lo que aprende es eso y como que todo el tiempo está loco, vueltas por acá y vueltas por allá, y a veces es una cuestión más de sentirlo y estar en el lugar. Y la persona que va por primera vez dice: “uy, pero se están matando”, porque ve que viene un brazo para acá y a otro le pegó, y en Córdoba pasa mucho. Hubo un tiempo en que nos dábamos el lujo de tener dos o tres lugares en la misma noche, y tenían su público, hoy hay dos o tres lugares y tienen cinco personas que están las primeras dos horas en uno y se van al otro, porque son las mismas personas.
Otro Medio: A mí me quedó muy grabado de una charla con ustedes chicos, eso de que se está viendo en la salsa cada vez más un negocio, viendo quien junta más gente, en vez de juntarse todos y volver a rescatar la pista y la esencia del baile, porque nosotros en Rosario estamos viendo cosas que hace tres años no pasaban, como que abren tres salseras los viernes, y van diez personas a cada una.
Adrián: En el Casino pasa que la mayoría de la gente que va a clase de rueda va a distenderse, y muchos dicen: “me sale más barato que el psicólogo”. Se divierten una hora, con un paso a veces simple, pero se divierten, y la pasan bárbaro. Veo que se divierten mucho por ejemplo con animaciones cubanas, que yo aprendí ahora que fui a Cuba, interactúan y se olvidan de la mala onda o de la crisis como decía Liz.
Liz: Para mí hubo un cambio, que está en que ahora la máxima aspiración de los jóvenes es ganar las competencias, ganar el Salsa Open, o la competencia de Orlando. Es el objetivo que tiene un bailarín argentino, porque los jóvenes sueñan con viajar, con hacerse famosos, y eso los argentinos lo vemos por tevé, no es algo que nos pueda pasar a nosotros, entonces los chicos entrenan para eso, y al entrenar como bailarín de competición a veces la esencia se pierde, algunos la pueden mantener y otros no. Y además la gente joven tiene mucha más energía, entonces bailan de otra manera, pero a lo que aspiran es a ganar tal cosa, poder irse a Nueva York o a Puerto Rico.
Hay diferentes públicos, es difícil que coexistan uno con el otro. ¿En Italia pasa algo parecido Maykel? ¿Está la gente que baila casi como si estuviera en un show y la gente que baila tranquila? ¿Se mezclan, se separan?
Maykel: Se separan. Muchas veces casualmente se encuentran en una noche y es un desastre. Es un desastre porque no tienen la capacidad de crear un ambiente, y como quiera que sea en una noche siempre va haber quien baila Los Ángeles, el otro que baila Nueva York, y va a haber diferentes estilos y diferentes maneras de interpretar la música. Y el DJ, que tiene el trabajo, la responsabilidad de contentar todas estas manifestaciones de la salsa, se casa con un estilo y es eso desde que empieza la noche hasta que se termina. Y el que baila cubano esa noche no bailó, o el que baila Los Ángeles esa noche no bailó, y empieza el regionalismo, y entonces hay diez personas en una discoteca y cinco en otra, porque aquí se baila cubano y allí se baila Nueva York, y al final todo es la misma cosa, porque todo es la misma música. Hay un mal trabajo de parte de los profesores, que no dan la información que deberían para que ese alumno pueda a la noche identificar un ritmo o una música, que es cubana pero que está viniendo manipulada por el estilo de Nueva York, y la música a lo mejor es cubana de los años 50, pero no la baila porque está catalogada como música New York, y el profesor dice: “yo suelo hacer este tipo de movimiento con Van Van o La Charanga, si no está esa música no bailo”. Hay un mal trabajo de parte de los DJs y de los profesores.
El caso mío, que soy cubano, y vengo criticado por muchos cubanos que hoy están trabajando en el mundo con lo nuestro, con lo actual que es la timba y demás, y se crea un cierto “teje y maneje” con la historia del estilo, porque soy cubano y bailo cualquier música, y meto lo mismo un poco de jazz que un poco de la tendencia actual de la salsa de hoy, que es la mezcla de todos los estilos. Cuando nos ponemos a bailar en la pista cualquiera baila con cualquiera, pero la apreciación es que no lo aceptan, quiere todo el mundo ser de una “crew”, ser de un grupo o una banda, pero al final yo bailo con la que baila Los Ángeles, la que baila Los Ángeles baila con el que baila Casino, pero todo el mundo quiere formar parte de un grupo y quiere ser catalogado como L. A., New York o cubano.
Anoche te vimos bailar mayoritariamente en dos, distintas músicas. A la hora de bailar, ¿tenés una preferencia, un tipo de música o de estilo de baile? ¿combinás, qué es lo que pasa por tu imaginación?
Maykel: Cuando yo llegué a Italia tuve que tomar una dirección, que era la que tenían los cubanos que estaban allí. Entonces, los cubanos y los que enseñaban L. A. todos bailaban en uno, y el que enseñaba Puerto Rico bailaba en dos. “En dos”, que es la palabra clave, que no existe, musicalmente esto no existe, existe el tiempo y el contratiempo, y nosotros los cubanos, mi mamá, mi tío y demás, siempre los vi bailar a contratiempo. Y llegué a Italia y tenía que bailar en uno, pero a mí en el Tropicana me enseñaron el son, no me enseñaron “el uno”, en ningún lugar. Hay una cantidad de problemas que están existiendo por la información que los profesores no dan. Entonces al momento de ir a bailar se crea el “yo bailo en uno”, “yo bailo en dos”, “yo bailo en diez”, y nadie disfruta la música ni la escucha, porque si estás con los números delante la música no se puede escuchar, porque la estamos contando y no la estamos interpretando, ahí es donde se crea la división y la falta de intención en el baile, porque estás más preocupado por el paso que te quede en el dos y medio y no salirte de allí, porque si no vienes criticado por los demás colegas que te están mirando.
Pero a mí no me importa, yo hago lo que me da la gana, yo bailo como me da la gana, y con eso quiero de una forma u otra contribuir, porque Maykel está allí, donde están todos los grandes, y hace lo que le da la gana. Para eso vengo, para que la gente que se está metiendo en este mundo vea que al final de la jornada si uno tiene la intención justa para bailar, el amor y todo lo que hace falta para expresar lo que uno siente, no hace falta ponerle números a la salsa.
Eddie: Ese es el punto. Yo creo que está bien bailar cualquier estilo, Nueva York, cubano, L. A., y que cada uno respete lo que le gusta. Lo que quizá no está tan bien y que tenemos que diferenciar es qué hacemos nosotros en nuestras academias, como producto de este mercado y de lo que nos exige, y que es lo que sucede después en la noche que ya no es tanto responsabilidad nuestra, como sí del que tiene que integrar a todos los públicos, que quizá sea un DJ. Yo creo que está bien que los profesores tengamos un estilo definido, lo que no está bien es que un DJ tenga un estilo definido. El DJ tiene que hacer bailar a todo el que está en la pista, acá es donde se arma la trama del asunto, si soy un DJ que pasa L. A. no hago bailar al resto y pincho la noche y obviamente el negocio decrece, y si soy un DJ que le gusta lo cubano, a los que bailan New York no les paso música o si no que bailen cubano. Acá es donde el mundo salsero empieza a decrecer y somos los diez gatos locos que nos encontramos en todos lados. Los que tienen la responsabilidad de integrar a todos que lo hagan, y eso está en manos de quienes pasan música. Por otro lado, y como uno lo está viendo desde hace muchos años, los que también hacen crecer la historia son los que invierten en hacer que la salsa crezca, y lamentablemente no tenemos empresarios en la salsa, no tenemos dueños de discotecas que realmente inviertan y hagan crecer la salsa. La salsa tendría que ser un negocio millonario, está buenísimo que se convierta en un negocio y que ganemos muchísimo dinero y que haya cien mil alumnos. No es que porque se convirtió en un negocio ya no es más que baile, hay que integrar todas las cosas, porque en la medida de que sea sólo baile todos nosotros nos vamos a sentir frustrados, también tenemos que poder vivir de esto.
En el caso de Argentina hay algo que nos falta, que está presente en toda Latinoamérica y en Argentina no. Acá la gente se acerca a la salsa por el baile, por la academia, por un profesor, y empieza a bailar y a escuchar salsa, mientras que en Latinoamérica la gente escucha salsa por la radio y a lo mejor baila un paso básico, sin ir a ninguna academia, pero la salsa es popular, está en la radio y la televisión; y aquí la salsa en los medios casi no existe.
Eddie: Eso es una responsabilidad también de los que ganan mucho más dinero que nosotros en definitiva, que son los dueños de las discotecas y demás, y que deberían tener una estrategia. No hay empresarios con una estrategia de cómo hacer crecer el negocio, yo tengo tres profesores cubanos, esto me deja dinero y dejo de crecer, o si tengo tres profesores que dan Los Ángeles y esto me da cien alumnos, ya no hay reinversión y no hay crecimiento. Estamos viendo discotecas que están igual hace seis años, cómo puede ser que estén igual, las mismas paredes, en el resto de los mercados las discos evolucionan, las pintan diferente, crecen con su público. Esto es lo que le falta un poco a la salsa, yo creo que en algún momento nos vamos a empezar a juntar, yo una de las experiencias más maravillosas que viví en estos 16 años fue el otro día pasar música junto con Carlos Aragón en Brujas en Buenos Aires, y la verdad es que nos divertimos mucho, con estilos y mercados totalmente diferentes, y la pista la teníamos llena los dos, y yo no dejé de pasar cubano, y él no dejó de pasar su música. Yo creo que es esto lo que hace que la gente se divierta, que los que creamos de alguna forma la movida nos podamos integrar y considerarnos entre nosotros.
Nelson del Castillo: Perdón por la demora Eddie, pero recién dijiste que no hay empresarios, pero yo creo que empresarios sí hay, pero tienen que estar acompañados por un buen producto, porque si el empresario pone el dinero y el producto no es bueno, no es negocio.
Eddie: Pero ser empresario no es poner dinero, eso es ser inversionista o un organizador. Un empresario tiene que tener un plan, una estrategia, y con eso hacer crecer un proyecto. Un empresario tiene que saber adonde va, y eso va más allá del dinero, y no lo tenemos hoy. Si me siento con todos los organizadores y pregunto como va a ser el evento del 2012, nadie lo sabe. Va a ser lo que sea, a lo mejor estamos bailando malambo todos nosotros, y si se pone de moda el zouk mezclado con algo más, y bueno, todos a bailar zouk, porque de algo tengo que vivir. No hay un objetivo ni un plan, y por lo tanto no hay un negocio de la salsa. Lo que yo veo es involución, desde que arrancamos en el año 94, desde el Salsón, veo que el Salsón no está más, otros no están más, y volvimos a bailar en sótanos o en el primer piso de bares, sin escenario, donde no puede haber una orquesta en vivo. Hemos intentado hacer eventos internacionales y hemos perdido mucho dinero, y pasaba lo mismo, no teníamos un plan. ¿Adónde vamos? A lo mejor tendrían que juntarse los que tienen dinero, a lo mejor juntarse con aquellos que empujan la movida, a lo mejor no tendría que ser uno, tendrían que ser varios, no lo sé. Pero hace falta un plan de desarrollo si queremos estar viviendo de esto dentro de diez años, porque la verdad que hoy damos clases para crear profesores.
Adrián: A mí lo que me duele y me molesta es que por ejemplo venga una eminencia como Maykel y la gente no participe, y te puedo asegurar que si va a dar clases a Córdoba la gente no va a tomar clases con él, ¿porqué?, porque es muy buen profe. ¿Cómo voy a aprender yo? Hoy mismo, acá había gente que teniendo a semejante monstruo estaban parados en la puerta con una camarita. Yo no aguanté toda la clase porque estoy viejo, pero no pueden estar parados en la puerta, tienen que estar adentro transpirando la gota gorda, viendo cómo él está explicando un movimiento que es desde la punta del dedo hasta acá arriba, que no te lo explica Internet, te lo explica él, o si no en Cuba en el Folklórico Nacional. No se puede estar parado con una camarita en la puerta.
Otro medio: Maykel te quería preguntar ¿en qué momento de tu vida decidiste que te querías dedicar a esto?.
Maykel: Llegué a Italia con una tournée de una agrupación que salió de Cuba de folklor, de baile popular. Me quedé en Torino, deserté, no por problemas políticos ni nada de eso, si no por una situación mía, personal, económica, que quería resolver. De Torino pasé a Milán y allí me encontré en ese mercado, donde estaban Alberto Valdéz, y todos los demás cubanos que estaban dándole duro, y me tuve que poner al paso con todo el mundo para poder trabajar. Sacando un poco del material que tenía del Tropicana, me di cuenta que muchos cubanos se tuvieron que adaptar a lo que ya existía, entonces yo me revelé, porque vengo de una historia que no es el casinero de la calle. Yo entré al Tropicana y aprendí a hacer el mambo con técnica, el son con técnica, con brazos y demás, y cuando llego a Europa me encuentro con la triste realidad de que quien bailaba así como bailaba yo en Cuba, son los que entre comillas bailan el “estilo de Puerto Rico”. Indagando y escuchando, me entero que eran pioneros de la salsa, como Papito Jala Jala, que iban a Cuba a buscar información y la vendían en Europa como made in Puerto Rico. Y los cubanos nos teníamos que quedar con la última moda de Cuba, que era la timba, la rueda de Casino y el baile bien informal, y la etiqueta “para bailar cubano no hace falta complicación, solamente tranquilidad y gozadera, y cualquiera puede bailar, lo mismo uno de diez años que uno de ochenta”. Y eso estaba muy bien, eso estaba muy bien, ¿pero que pasó?, que al final los cubanos se quedaron ahí, y cuando se empezó a meter el joven quiso conocer más, y esos profesores a lo mejor en Cuba eran electricistas o carniceros, y entonces no podían enseñar más nada que lo que hacían en las fiestas del CDR (Comité de Defensa de la Revolución). ¿Qué pasó?, que para poder seguir viviendo empezaron a hablar uno mal del otro, “que esto no es así, que eso no es asá, en Cuba se baila así, o se baila asá”, y entonces, los más inteligentes, que tenían una organización, recogieron toda la información y todo lo conceptual de la raíz cubana y la codificaron con otro nombre o con otro estilo, y salió el New York Style, lo único que puedo quitar de esta conversación es el estilo Los Ángeles, que los hermanos Vázquez tomaron cosas del swing, que viene de allá y está muy bien. Pero al final un Setenta es siempre un Setenta, hecho así o asá, es un Setenta, que viene de la rueda de Casino o del baile cubano en pareja.
Eddie: Sí, como que el CBL sigue siendo un Dile que No.
Maykel: Dile que No o CBL, a mí no me molesta, al contrario, veo contento que todas las personas puedan de una forma u otra llegar hasta allí. Pero que después se forme ese “yo hablo mal de este, para buscar más dinero que el otro”, es ahí donde empieza el problema. Entonces yo, bailo de todo, para poder estar bien conmigo y con mi público, para contentar a todas las personas, y que sepan que todo se puede bailar, que no hace falta hacer diferencias entre un estilo y el otro, porque al final la música que bailan los otros estilos es la música antigua cubana, como dije antes. Y no se dan cuenta, porque no saben ni que es lo que están bailando. Y cuando vienen a mis talleres a estudiar afro o a estudiar rumba, son más las personas que vienen del New York o Los Ángeles o Puerto Rico que los mismos que bailan Casino, ¿porqué?, porque dicen: “no, mucha complicación”, y solamente por una cuestión de informarse, no sólo de bailar una tremenda rumba, es necesario profundizar. Hay que informarse para a la hora de bailar una música poderla interpretar, porque a lo mejor está sonando la clave de rumba y ellos siguen bailando salsa en pareja, y en ese momento había que crear otra situación, y eso no existe.
El salsero de hoy baila siguiendo los códigos que están de moda, en el caso mío si yo hice dos o tres veces así p’abajo, todo el mundo va a hacer así. Y si Jhonny Vázquez se metió la mano en el pelo antes de girar, todo el mundo va a hacer eso sin saber de donde salió el movimiento, cual es la intención o si hay una historia detrás, una raíz. Esta es la cosa que está acabando con todo el trabajo que hicieron todas estas personas que llevan casi veinte años. Yo llegué ayer, y llegué en el momento en que ya se hablaba de salsa. Antes se hablaba de música cubana, de baile cubano, de un movimiento que viene de América Latina, y que su punto de referencia es Cuba, porque desgraciadamente para muchas personas que no lo quieren aceptar, Santo Domingo es merengue, Puerto Rico es bomba y plena, Cuba es son, rumba, afro, mambo, chachachá, nació allí, hoy le quieren cambiar el nombre, y no me fajo con nadie por eso, dejo que todo mundo diga lo que tiene que decir, pero a la hora de bailar nadie lo hace como tiene que hacerlo. Todo el mundo lo hace en una forma o en un estilo, porque es más fácil cambiarle el movimiento, porque es muy difícil hacerlo como lo hacen los cubanos, entonces vamos a meterlos a ellos p’allá y vamos a salir adelante nosotros con el estilo que nos conviene porque no hay que estudiar tanto, no hay que meterse tan adentro, tan profundo. Entonces poco a poco se va perdiendo el interés, y ya nadie va a querer meterse una hora a estudiar un movimiento de hombro y espaldas para poder entrar con sabor a un básico, la gente lo va a aprender como lo está mirando, con uno que lo aprendió así, y poco a poco se va a ir bailando como ahorita que no sé lo que estamos bailando, que somos todos robots. Vas a buscar veinte mil respuestas, por aquí y allá, le vas a preguntar a todo el mundo, pero hasta que los profesores en las academias no digan o no den el valor a las cosas que pertenecen a una raíz, y que tienen sólo un nombre, va a seguir esto.
El chachachá es chachachá, el mambo es mambo y el son es son; que después todo eso se complementó con otras cosas, con un poquito de bomba y con un poquito de plena, y con la historia de Nueva York, de los cubanos y los boricuas está muy bien, pero si quieres aprender las cosas como son, te haces tu clase de mambo, te haces tu clase de rumba, y te haces tu clase de afro. Porque ellos dan clases de afro y de rumba (dirigiéndose a Carlos y Liz) y no bailan Casino, ¿porqué lo hacen? Esa pregunta se la tienes que hacer a ellos, ¿porqué tú trabajas ese tipo de géneros si no tienen que ver nada con tu estilo?, según creen muchas personas. Porque ellos son parte de los tres o cuatro que ya después de veinte años se han dado cuenta que tienen regresar de nuevo atrás para poder entender que es lo que estaban haciendo.
Carlos: Yo estaba escuchando todo lo que decían, es una de las charlas que siempre tenemos cuando nos juntamos con personas que les interesa la historia, y que también forman parte de la historia, y que también les choca la realidad que vive el mundo de la salsa. Uno regresa para atrás para buscar el fundamento, para buscar el cómo, para buscar el porqué. Porque la salsa es un género que no tiene ni cincuenta años, antes la llamaban música tropical, involucraba la guaracha, el son, el son montuno, la bomba, la plena, el merengue, diferentes géneros que caracterizaban la música popular que se originaban en diferentes regiones del Caribe o de Latinoamérica. Entonces, cuando hablamos de profesores de salsa no hablamos de profesores con ciento por ciento de fundamento, egresados de la Escuela Nacional de Salsa de acá o allá. Hablamos de gente que llega a un país como la Argentina, y que busca sus posibilidades y trata de poder compartir su cultura, y si hay diez personas que le dicen: “me enseñás a bailar”, ese profesor le va a enseñar como sepa o como pueda, porque a esa persona no le enseñaron.
Mis padres son peruanos, yo soy peruano, y en Perú toda mi vida se bailó salsa, siempre se escuchó salsa, se tocó salsa, pero a mi viejo vos le preguntás “papá, ¿vos en que tiempo bailás?”, no tiene ni idea, porque la salsa nunca se puso a pensar si se bailaba en uno o en dos, a tiempo o a contratiempo, se movía el cuerpo, se movía. Y por eso hoy hay personas que bailan cha cha chá a tiempo, cha cha chá a contratiempo, que bailan el son de una manera o de otra. Y parangonando con nuestra realidad, que es la Argentina y tenemos el tango, el tango también es un baile popular. Y lo que no tenemos que dejar de tener en cuenta es que al ser la salsa un ritmo que tiene tan pocos años, y que su expresión no es la danza si no la música, por eso tenemos orquestas como la de Machito, cubano, que viajó a Japón en la década del cincuenta, y en la década del cincuenta no viajaban bailarines a Japón a enseñar salsa o mambo, viajaban orquestas, antes uno iba para escuchar a la orquesta, uno bailaba con la orquesta, que era lo más importante de la noche, y si la orquesta no tocaba para el bailador, si la orquesta no hacía mover la pista, esa orquesta no servía.
Liz: Una sola cosita que a mí me gustaría decir es que hace casi veinte años que bailo salsa. Cuando yo empecé a bailar salsa ojalá hubiera tenido un maestro que me hubiera enseñado algo de rumba, que me hubiera explicado la base, la que yo estoy descubriendo ahora, después de tantos años de bailar, no había de quien aprender cuando yo empecé a bailar, era imposible, la poca gente que había no te daba el baile como se tiene que entregar el baile. Entonces los argentinos, a veces por ignorancia… yo por ejemplo me considero muy ignorante, para hacer lo que hago modestamente ahora me llevó tanto tiempo, yo ahora trato que a mis alumnos no les lleve el mismo tiempo que a mí, entonces les digo “tienen que estudiar esto, tienen que escuchar lo otro, hagan afro”.
Carlos: ¿Quieren ser profesores de salsa, o bailarines de salsa? Más allá de que sea a nivel social, que es una rama muy grande que nunca se debe perder, o a nivel profesional, porque hoy no es que involucionó la salsa, si no que se transformó, y hoy la salsa da diferentes opciones para todas las edades. Que en nuestro país tenemos una realidad de que las salseras abren tres un mismo día y los diez gatos locos se dividen es una realidad de nuestro país. Pero hoy por hoy la salsa al evolucionar se encuentra con muchos pros y muchos contras. Tenemos competencias mundiales que generan que una persona se entregue a la salsa por competir, pero también ojo, porque aquí a Sudamérica llega eso, llega el Salsa Open, el campeonato de Las Vegas o el de Orlando.
Hoy si un congreso no tiene un campeonato, va para atrás. Pero existe otra realidad, que es el congreso que hablaba el señor Mykael Fonts, que es el Cúbamemucho, que ahí no hay competencias y copas, ahí se sigue gestando lo popular, se sigue respetando a la orquesta. Ahora nosotros tenemos acá personas que dicen que la salsa se va a extinguir dentro de un par de años si no hacemos las cosas bien, no, ojo, yo creo que es parte de la evolución que genera mucho movimiento y mucho conflicto. Y hoy por hoy te puedo decir que la gente está buscando fundamentos, porque la salsa se diversificó, no es como la baila mi papá solamente, con el vaso de cerveza en la mano y moviéndose, y bailando con mi mamá, y agarrando a mi tía y abrazándola, y no sabe si baila en uno o en dos, si cambiaba la clave, si ahora esta el montuno o si está el mambo. Él baila. Hoy la salsa es un abanico de cosas, entonces aquel que quiera seguir progresando en la salsa tiene que buscar fundamentos, porque no es solamente si veo a uno que está revoleando el brazo en el aire ya lo voy a hacer igual, ¿porqué no vas a un conjunto folklórico de Cuba?, o si tomás una clase con Maykel le preguntás ¿qué es ese brazo? ¿Y qué es la rumba?, vamos a estudiar qué es una rumba.
Y la rumba tampoco es como la danza clásica que un tandue es igual acá y en la China, es un baile popular. Y en Argentina tenemos más profesores que alumnos porque hay una necesidad. El alumno toma seis meses de clase, va a bailar salsa, diez personas le dicen: “loco sos muy bueno bailando, me das clase”. Y no tiene laburo, y para poder ganar un mango tiene que estudiar tantos años y después termina trabajando de taxista. Sí, te doy clase, y si encima soy un poco lindo y tengo un amigo que tiene un gimnasio ya me meto a dar clases de salsa. Eso es una realidad económica, que te puedo asegurar que en otras partes del mundo no sucede. Tienen otra realidad económica y van a Cuba a estudiar allá, van a Puerto Rico y estudian también allá, qué es la bomba, la plena, estudian con Jorge Santana. Cuando murió Papito Jala Jala muchos italianos se querían morir porque decían: “¿ahora con quién estudiamos?”. En 1997 se hizo el primer congreso Mundial en Puerto Rico, de un género que tenía menos de treinta años. Porque hasta el día de hoy si Celia Cruz o Tito Puente estuvieran vivos dirían: “la salsa es la de tomate”, ellos que la venían tocando a su manera desde pila de años atrás. Entonces hoy por hoy nos encontramos con esto, en una mesa sentados profes de diferentes estilos, de diferentes nacionalidades, y que es verdad lo que dice Maykel que cuando uno va a la pista y suena un tema de Los Van Van ya no se baila solamente son o Casino, se baila lo que el mundo está consumiendo; que el señor Fonts, siendo cubano, se encontró con un muro cuando llegó a Italia, que cómo iba a bailar sobre el contratiempo y meter movimientos de rumba y de afro, decidite y bailá Casino o bailá son, ¿y porqué me tengo que decidir?
Liz: Yo creo que hay un hecho artístico que uno tiene que buscar, que no importa si quiero fusionar con el flamenco. La danza es universal, no hay nadie que te pueda decir esto está bien o esto está mal. La danza es lo que vos sentís del alma, es tu forma de expresión. Dejémonos realmente de joder con esto está bien o esto está mal. Nadie es dueño de la verdad.
Carlos: Esto una expresión cultural, y al ser así, es normal que un DJ tenga un gusto y si es fanático de Cuba no te va a poner un Gran Combo ni en pedo. Y a bailar con ese DJ va a ir quien le guste, ahora, si es un DJ comercial, tiene que tocar de todo. Pero vos me preguntás “Carlos, ¿vos bailás todo?”, y no, bailo lo que a mí me gusta bailar. Y por eso existen los lugares de salsa donde se baila un tipo de música y otro tipo de música, porque si no todo esto sería una gran ensalada de frutas, y no habría diversidad, y no habría diferencia de calidad. Y yo entiendo que los DJ tienen mucha responsabilidad, pero un DJ que no le gusta tocar una música, bueno, genera su movida.
Eddie: Mira, yo he estado en muchos congresos alrededor del país y hay dos cosas que quiero destacar. Una: cuando Liz y Carlos organizan algo integran a todos los estilos, esto no sucede en todos los congresos, es digno de destacar cómo integran a todos los públicos y a todos los profesores y escuelas para que cada uno tenga su espacio. Dos: dónde estamos hoy, porque si estamos todos sentados a esta mesa es porque el Bailatino 2009 ha convocado a varios estilos y esto es lo que hace que sea rico y permite que profesores de tantos estilos podamos debatir. Si a esto no nos convoca Bailatino 2009 y fuera una mesa de café, estaríamos peleados entre mambo sí, salsa no, por eso quiero rescatar este congreso. Yo estoy a favor de la integración, también soy un cubano rebelde, me encanta la bachata, soy fanático del merengue, amo la salsa romántica y me encanta la timba y el despelote y el reggaeton, me gusta bailar por el baile y por lo que genera y se goza. Por eso quiero agradecerle de corazón a Bailatino 2009 por convocarnos, y creo que es la opinión de todos los que estamos acá.
Carlos: Esto nos enseña que en este corto camino que tiene la salsa como baile, hay que prestar atención a todas las cosas que están pasando, no solamente a una movida, no solamente escuchar una campana, porque hay muchas campanas en la salsa. Y lo que es más gratificante es poder estar en este congreso, que seguramente va a marcar una tendencia muy grande en todos los congresos en el país; y recordemos que Argentina, con todos sus problemas económicos, tiene congresos espectaculares, más allá de que la organización algunas veces se quiebre en una u otra cosa, pero también tenemos que tener presente que en Argentina los empresarios no ponen “la guita” para producir un evento de salsa, porque todos sabemos que el salsero consume agua o 7 UP, y no digo que tiene que ser así, es nuestra realidad. Depende de nosotros, los que hacemos esto, los que tenemos la responsabilidad, el ir cambiando un poco las cosas. Yo quiero terminar diciendo que la salsa hoy ofrece muchas posibilidades, el hecho artístico de aquella persona que baila y no le interesa cortar un tema a dos minutos porque si no está fuera de la competencia, pero también está el que compite, y está el que busca un lugar para poder distenderse porque el psicólogo se lo aconseja. Por ejemplo Benji tiene su grupo de personas de cierta edad y bailan y la pasan bárbaro, y muchos alumnos nuestros también van y en la pista se escuchan temas de Jerry Rivera o Edwin Santiago, que vos decís ¿quiénes son?, porque un chico de 19 años no va a saber decir a lo mejor quienes son. Tenemos que entender que la salsa va a crecer a pasos agigantados a partir de ahora, que el mambero baila rumba, y el rumbero baila sobre el contratiempo, y el casinero le metió una apertura de L. A. Hoy considero que ya no están los estilos tan definidos, porque Jhonny Vázquez te mete un paso de Changó, porque Eddie Torres te hace un paso de rumba, porque Mykael Fonts que es cubano te hace un shine, o porque salvando muuucho las distancias, Liz y Carlos te hacen un pasito de rumba. Hoy por hoy los estilos se están diversificando, y es ahí donde los DJ se están diversificando, pero de todas maneras el DJ toca lo que siente.
Gastón Taborda: El tema de los DJs en el caso de los eventos empezó a evolucionar hace cinco o seis años, al pasar a ser una serie de DJs, un principal y tres o cuatro invitados. Para mí, que hace doce años que paso salsa, diez profesionalmente en discotecas, me ha pasado que en los únicos lugares en donde pude disfrutar y ver la evolución musical de la noche fue donde solamente pasé música yo, no es por ser yo, le habrá pasado también a otros. Que haya muchos DJs coincidentes en las ganas de divertirse y de que la gente la pase bien y no de cortarse con su estilo, lo he visto en tres congresos solamente. Cuando uno pone varios DJs pasa como en el escenario, se ven diferentes estilos, y para darle un hilo a la noche tienen que estar atentos a lo que hace el otro. Yo te puedo asegurar que han pasado DJs uno detrás del otro y han repetido temas porque ni siquiera prestaron atención a lo que estaba pasando el anterior. Imaginate que visión pueden tener de aquel que está bailando. Yo te aseguro que te estoy mirando toda la noche, qué tema bailaste, que tema no bailaste, hay que leer la pista.
Otro medio: Queremos agradecerte Maykel el momento compartido con nosotros y preguntarte ¿qué mensaje le podrías dejar a los salseros de Argentina?
Maykel: Bueno, ya que me hice veintidós horas para llegar aquí… (risas) Como bien estaban diciendo anteriormente de la búsqueda, de enriquecerse con esto que está sucediendo, no está mal si se da la información justa, porque si yo me hice el esfuerzo de venir hasta aquí, ganando la mitad de la mitad del caché que yo gano en Europa es porque yo quería dar mi granito de arena para que la gente vea cual es la evolución que está teniendo la salsa. Porque si no me quedaba en Italia, a ganar el dinero que pagan allí, y no me cogía todas esas horas de viaje, y conferencias, y espectáculos y demás (más risas). Pero hay algo que me da energía, y son las personas que yo ayer vi allí, que tenían tremendas ganas de interactuar conmigo y de ver el trabajo que estoy haciendo en vivo, porque una cosa es verlo en Internet y otra cosa es verlo en vivo.
Hablando con mi esposa, que no ve las cosas desde el mismo punto de vista que las veo yo, porque quiere que yo esté un poquito más cerca de mi casa, me dice: “pero ir tan lejos, ¿para qué”. Jhonny Vázquez se mudó de Los Ángeles para Italia, Juan Matos lo mismo, todos están en Italia, pero ahora en Italia la cosa se está cayendo, estamos todos juntos allí y no se entiende nada, yo tengo en mis clases diez personas, y cuando vengo a hacer un evento tengo doscientas o trescientas personas que quieren hacer rumba o afro, y cuando regreso a Italia tengo cinco o siete personas en un cuartito chiquitico que se llama “La Bodegita del Medio”. Tengo que hacerme veintidós horas para poder sentir la satisfacción de trabajar con mucha gente que quiere descubrir, que quiere información, y yo la doy, sin ponerme una medida de que voy a dar dos pasos nada más, porque si no este aprende mucho y me quita el trabajo, yo lo doy, porque tanto sé de que al final la información yo la voy a dar pero de cien personas, tres van a llegar a la esencia, porque todas las demás fueron a coger pasos, para meter en la coreografía o en la exhibición. Yo tengo que ayudar a que esta cosa cambie llegando aquí, haciéndome todas esas horas y bailando hasta las cinco de la mañana, porque si no va a ser sólo una cuestión de jerarquía, donde yo soy Mykael Fonts y el otro es Juan Matos, y eso no existe porque lo demostré bailando con él, en Nueva York, donde todo el mundo se casa con una cosa y de eso no lo sacan más. Juan y yo hicimos una coreografía donde yo hacía no mi estilo, hacía lo que nos pertenece a nosotros, los cubanos, que bailan rumba igual que yo. Pero como estoy ahora allá arriba, en la cresta de la ola, cualquier cosa que yo haga es tendencia, entonces quiero venir a hacer clases de afro y rumba para que la gente vea qué es lo que se está mezclando, qué es lo que nosotros estamos haciendo con todos estos estilos, cómo estamos uniendo para que todo el mundo pueda bailar todas las músicas, porque al final la música de Van Van o de Maykel Blanco, o de Oscar D´León o Pupy Pedroso, son un género que lo puede bailar tranquilamente el que baila New York o Los Ángeles, porque es siempre sobre la base del son y del songo, si me dicen la Charanga Habanera, eso ya hay que bailar así (levanta los brazos y mueve el torso haciendo despelote), eso no se baila en pareja, ¿ok?
Lo que debería suceder es eso, que tomen el ejemplo de lo que estoy haciendo, que estoy bailando cualquier cosa, me ponen la música y la bailo, no estoy mirando si es mambo o cubano, yo bailo todo, para poderme divertir y para poder bailar con todas las chicas, porque si no voy a bailar solamente con la que baila cubano interpretado como te estaba diciendo anteriormente, que no hay que moverse y hay que estar detrás del hombre, allí, a que te parta los brazos. Y en Cuba existe la realidad del papá o el abuelo de Eddie, que baila en un solo ladrillito, sin muchas vueltas, gozándose o vacilándose su salsa sin hacer tantas figuras ni trucos. Tiene que haber una integración de los que bailan todos los estilos, en una noche se tiene que ver a todas esas personas bailando una con la otra, porque al final cuando decimos salsa, es una sola. Yo interpreto la palabra salsa como cuando hacen los spaghettis, “todos juntos, una mezcla de todos”, ésa es la salsa. Si no no sirve esta reunión que estamos haciendo, si yo me los encuentro a ellos en la clase de rumba y afro (dirigiéndose a Liz y Carlos) algo está pasando. Entonces que todos puedan participar, y que si al DJ le gusta sólo la música de Nueva York, ponga también un tema para esos tres o cuatro cristianos que llegaron, que se quedaron sentados porque pobrecitos no sabían hacer un shine, para que todo el mundo baile, para que después suceda que la noche se vea bien arriba, que haya energía, si no la cosa va a quedar en cero, y esta conversación no va a servir. Yo quiero que el tema de esto, si ya está concluyendo la reunión, es que el tema sea: unión, integración, vacilón, gozar, guarachar, rumbear, porque todos sabemos estas palabras pero nadie las aplica, y que no tienen nada que ver con la exhibición que se ve después en la salsa, que cuando me paro a bailar se paran todos a mirarme. Está bien, yo no vivo aquí y hoy vine, y soy la persona que en este momento está en los reflectores, pero también hay que divertirse cuando se baila, porque si no se divierte el baile pierde su esencia, que es la diversión, y las personas se quedan allí, si me muevo se sientan, a ver si paso del uno al cinco o al siete, y yo siento eso, porque también soy un ser humano, no un robot, y eso me condiciona a tener que hacer espectáculo toda la noche porque la gente está sentada a ver que va a hacer Mykael Fonts, no puedo bailar tranquilo, como me da la gana, sin hacer vueltas, porque reconozco que yo también me dejo influenciar de esta cosa, y yo contra el mundo no puedo.
Entro en tipo de compromiso con todas esas personas que vienen a mirar tu baile, y en lo que te están mirando a ti se perdieron toda la noche, y no bailaron. Porque están buscando seguir un patrón de conducta que los llevé al nivel que ellos quieren, que es el de la competencia, ir a Puerto Rico, al Salsa Open, y ganar, como ganaron los argentinos ahora, (en referencia a Ayelén Gauna y Fernando Alonso). Yo estaba allí de jurado, y yo di puntos y quité puntos, no tengo que decir a quien, pero lo que se vio en esa competencia está bien lejos de lo que es un bailador de salsa como se debe. Era todo una clonación de cada artista metida allí para ganar la competencia, nadie salió con sabor, con ganas de demostrar lo que estaba sintiendo en ese momento, o lo que siente desde que empezó a bailar salsa, no, fue a hacer la cabeza de Mykael Fonts, con el movimiento de Juan Matos, y después cinco giros como Jhonny Vázquez, porque “estoy seguro de que si hago eso gano la competencia”. Y cuando vienen a la pista, a la noche, hacen lo mismo, siguen haciendo lo mismo y nadie viene a divertirse, todo el mundo viene a hacer espectáculos. Estoy seguro que si yo me siento toda la noche las personas van a hacer más espectáculos que yo, porque tienen tanta información que a un profesional como nosotros lo dejan sentado, porque tienen de uno y de otro, un alumno estudia hoy con muchos profesores y tiene un repertorio muy amplio. A veces me lo encuentro al lado mío y digo: “tengo que bailar, porque este tipo está bailando”, y eso está bien, pero se pierde la otra parte, la parte de las ganas de divertirse y de hacer divertir a la pareja que está bailando con uno, porque con los trucos y demás la mujer pasa a segundo plano, y hasta yo he hecho y tengo una parte de culpa, como que no me paro y digo: “si me están mirando no me importa y bailo bien tranquilo”. Tengo que hacer y justificar mi presencia, ¿mi presencia cuál es?: llegar y acabar, y que la gente se quede diciendo ¡guau!... Y los DJs tienen que poner música para todos los bailadores, si me ponen hoy Van Van yo estoy contentísimo, así él (por Eddie) puede tirar su pasillo. La música es lo que hace falta, ustedes tienen un deber bien grande esta noche, ustedes son prácticamente el corazón de la noche, sin ustedes DJs, no hay noche.
A modo de final
Poco se puede agregar después de semejante entrevista colectiva, que dejó muchos y muchos rollos de tela para cortar. Sólo cabe esperar que los salseros, de todas las escuelas y estilos, tengamos la capacidad de integración que no sólo nos lleve a divertirnos más, si no también a permitir que la salsa, por lo menos en lo que respecta a la Argentina, crezca más que nunca. Y ese cambio va a tener que comenzar dentro de cada uno de nosotros, en nuestra voluntad y opinión, tratando de ser más abiertos y no buscar la critica feroz y tantas veces infundada como única alternativa posible; porque si lo pensamos bien, tal como dijo Mykael Fonts, la salsa es una sola, ¿o acaso creemos los bailadores que los músicos que escribieron y gestaron todo este arte lo hicieron pensando en nuestros pies?, ¿o en los pies del que baila diferente a lo que bailo yo?
Muchos músicos no bailan más allá que un pasillo básico, y no les interesa desarrollar tal o cual estilo de baile, ellos desarrollan su música, y aunque no bailen son mucho más salseros que nosotros, bailadores. Porque un creador musical va a considerar bella y a amar la salsa de otros artistas por su sabor, su cadencia, su melodía, sus arreglos, su afinación, su poesía, su virtuosismo técnico e interpretativo, la inspiración de sus solistas y sus coros, su precisión rítmica, su complejidad, su tímbrica… no precisamente porque sienta que se debe bailar en línea, o en redondo, o en uno, o en dos… afortunadamente esas clasificaciones no preocupan al músico, si no quizá la salsa ya hubiera dejado de existir.
Enero 2010 |