Sería harto incompleto comentar o reseñar los pasados shows en el Luna Park de Buenos Aires del grupo bachatero neoyorkino Aventura sin analizar el fenómeno de masas que encarnan, y si en Argentina producen tamaño efecto uno puede intuir la repercusión que logran en otros lares donde son mucho mas difundidos.
Musicalmente Aventura es irreprochable, 9 músicos de excelente desempeño sostienen al cuarteto integrado por Romeo Santos (voz líder), Lenny Santos (guitarras), Max Santos (bajo), y Henry Jeter (segunda voz), el sonido del conjunto es compacto y arrollador, da preeminencia en algunos pasajes a los solos de Lenny sin que haya quienes tengan espacio durante el show para destacarse individualmente, es exclusividad pertenece a los 4 fantásticos y preeminentemente al líder carismático: Anthony Romeo Santos, o solo Romeo como lo llaman los varios miles de niñas que asistieron a cada show.
El show en si está concebido de principio a fin y no tiene nada librado al azar y aunque lo llevan con absoluta naturalidad resulta notorio que está guionado por completo, esto no es óbice para que sea sumamente entretenido aunque la permanente alusión del cantante a cuanto es deseado por las mujeres y el reiterativo pasar su mano por sus genitales terminan siendo de mal gusto, pero claro eso me sucedió solo a mi, porque la multitud de fans que llenaron las 2 funciones del céntrico estadio deliraron con cada intervención del carismático dominicano.
Y he aquí el punto más importante de cada show: Las muchísimas fans y los numerosos muchachitos seguidores del grupo que colmaron por completo la capacidad del Luna Park en las noches del 24 y 25 de Mayo pasados, y que cantaron cada uno de los temas que integraron la presentación, aplaudieron las intervenciones de Lenny, Henry y hasta el exabrupto de Max hacia el cierre del concierto, y por supuesto festejaron hasta el paroxismo todo lo que hiciera Romeo, sus gestos, sus guiños, todo lo que dice, cuando se hace tocar por una voluminosa señorita subida ad hoc al escenario, cuando deja desubicado a algún espectador de las primeras filas al ridiculizarlo como “engañado” porque su novia lo ama supuestamente a él, o bien cuando se manosea, todo pasa a ser permitido al ídolo.
Ateo, escéptico y descreído como soy siempre me han costado entender los fanatismos, y recurrí al trabajo La Música y el Fenómeno Fan de Clara Roso Romero para tratar de interpretar algo de lo que vi:
“Un fan o aficionado, es alguien que tiene un intenso y a veces abrumador interés sobre una persona, grupo de personas, producto, idea o tendencia. La palabra fan proviene de la palabra fanático. El fanatismo es la pasión exacerbada e irracional hacia algo, sin que el fanático o el grupo de fanáticos toleren su cuestionamiento o estudio del mismo.”
Desde el principio de los tiempos siempre han existido las legiones de fanes, en la época prehistórica se adoraban cosas tan abstractas como el cielo, la tierra, el mar y las estrellas y en resumen, lo poco que les rodeaba y más acá en el tiempo, aparecían figuras humanas o semihumanas como objeto de idolatría y luego pasando de la religión o el ocultismo hasta los deportes, y la política, llegó el fanatismo en la música.
En los años 40 fue Frank Sinatra, en los 50, a pesar que los/las adolescentes estaban todavía férreamente sometidos a la disciplina paterna, llegó el rock and roll y Elvis Presley. La década de los 60 estuvo marcada sobre todo por la beatlemanía; ya había un ambiente social de mayor permisividad, las chicas comenzaron a soltarse el pelo y a lucir las piernas gracias a la minifalda. Los años 70 alumbraron nuevas estéticas urbanas y, en consecuencia, nuevos tipos de público, Pero en el asunto que nos ocupa se produjo un hecho decisivo que marcó la tendencia de allí en mas: la industria musical se percató de que el público más juvenil (principal cantera del fenómeno fan) comenzaba a poseer un alto poder adquisitivo y se lanzó a la fabricación de ídolos diseñados a la medida de los gustos de estos adolescentes, chicas y muchachos (mayoritariamente de estos) de cara bonita envueltos en un amplio marketing mediático y cuyo nivel musical no fuera demasiado exigente.”
En el plano local hemos vivido el fanatismo extremo de “las chicas” del recientemente desaparecido ídolo vernáculo Sandro, que aun con el paso de los años y ya mas que sexagenarias seguían arrojando sus prendas íntimas al paso del “gitano”.
Este extracto del trabajo mencionado anteriormente no necesariamente vincula a Aventura en su concepto pero si a la conducta de sus fans para los que todo lo que venga del ídolo está permitido: su excelente calidad musical, su ciertamente revolucionaria nueva concepción de la bachata, la magnifica puesta en escena, el fenomenal despliegue, la gran calidad de los músicos que acompañan, su simpatía y hasta la grosería reiterativa.
Ahh!! Como telonero estuvo el reggaetonero argentino Trova D, por suerte duró poco.
Párrafo final de agradecimiento a la gente de Fenix Entertainment Group en general y a su responsable de prensa Belén Canzobre en particular por el trato y apoyo recibido para la cobertura y difusión de ambos shows.
Junio 2010 |