El show de Juan Formell y Los Van Van en Rosario volvió a ser apoteósico tal como el año anterior, fue a todas luces el mejor de la gira 2009, impresión que no solo correspondió a los rosarino o a los corresponsales locales de Americasalsa sino que fue compartida por los responsables de su visita y también por los mismos músicos que llevados por el calor de la noche prometieron dedicar un próximo tema a la ciudad cuna de la bandera, hecho que no es inusual en la banda ya que hace muy poco tiempo lo hicieron con la mítica Cali, Colombia, considerada la capital de la Salsa.
Para vivir, o revivir, la emoción de Los Van Van en Rosario te recomendamos amigo lector que leas las siguientes notas:
El Tren pasó y arrasó
Domingo 18 de octubre. Otra noche memorable, otra noche de pasión y locura en Mamasalsa, y otra vez de la mano de una de las orquestas cubanas más poderosas, verdadero símbolo de la música de la isla y de una larga tradición cultural. Los Van Van volvieron a Rosario, con todo su sabor y su fuerza, que hunde raíces en la herencia del son y de los ritmos afrocubanos, y que dejó una verdadera cascada de música, recuerdos, imágenes y momentos para quienes tuvieron la suerte de estar presentes.
La gran orquesta cubana llegó a la ciudad en pleno, salvo por la ausencia de su director, Juan Formell, para presentar algunos temas de su último álbum, Arrasando, y recordar éxitos de todas las épocas. Ya un rato antes del concierto, en el amplio hall del hotel, se vivieron coloridas situaciones donde cada cual dio rienda suelta a su admiración por los ilustres visitantes, desde un fan que les hizo firmar su remera blanca, superado enseguida por otro bailador que hizo firmar incluso su camisa a rayas, la cual confesó ya está destinada a ser enmarcada y pender de la pared, hasta los interminables pedidos de las damas que se sacaban foto tras foto con los músicos. Mientras tanto, a unas cuatro cuadras de allí, en Willie Dixon, Ernesto Nodarse (sí, el mismo de “Ernesto, la consola se jorobó”) Javier León y el equipo técnico preparaban el sonido y demás detalles para el concierto.
¡Y qué concierto, señores! La emoción y buena onda de todo el grupo para con el público y la respuesta recíproca de la gente fueron en verdad inolvidables. Ya cuando Tati Barbosa, quien nuevamente fue el responsable de la presencia de Los Van Van en Rosario, presentó a la orquesta, las luces del escenario se encendieron, los músicos se ubicaron junto a sus instrumentos, y las más o menos mil cien almas presentes en Mamasalsa comenzaron con el delirio y la “bulla”, que recién se apagaron con los primeros acordes de “Arrasando”, donde Roberto Hernández “Robertón”, aprovechó no sólo para lucir la potencia de su garganta, si no también para ir preanunciando los temas que vendrían a lo largo de la velada. Enseguida, Mario Rivera “Mayito”, tomó el relevo con “Aquí el que baila gana”, adornado con varias alusiones a la Rosario y a la Argentina.
Una de las canciones más queridas por los bailadores locales fue lo que siguió, con la voz de Yenisel Valdéz y su inigualable “Después de todo”. Momento impresionante del concierto, con un tremendo solo de trombón de Hugo Morejón, y la sorprendente capacidad de Yeni para interactuar con la gente, improvisando y jugando con las “Nostalgias” de la dupla Cobián-Cadícamo: “quiero emborrachar mi corazón, para apagar un loco amor, que más que amor es un sufrir“, y de ahí a rezarle “a la Virgen del Rosario”; y después aconsejando que “a la mujer no la dejen sola, porque viene el Diablo y se la lleva...” pero recordándoles enseguida a las damas que ese Diablo “es más lindo que tu marido”. Y tampoco faltaron carniceros, lecheros, panaderos y por supuesto vanvaneros.
Y así, con la gente entre asombrada y un poco enloquecida, Mayito tomó la palabra para contar lo difícil que era controlar la emoción que se sentía sobre el escenario; “para mí es el público más caliente y mas hermoso de América del Sur” disparó, seguido del aplauso y la euforia generales, y presentó entonces una canción del maestro Roberto Carlos “Cucurucho”, “Si no te quieres tú”. Y aquí el ingrediente adicional fue la aparición de tres afortunadas señoritas, que debieron poner a prueba sus múltiples meneos, tembleques y sandungueos, y llevar al límite cada una de sus curvas, mientras el moreno cantor las iba recorriendo con la voz y la mirada, hasta que el tema derivó en un hermoso coro de Yambú, y Yeni, que seguía firme en ese coro apareció de repente con una luminosa vinchita azul, que luego no se quitó en toda la noche, y que le habían alcanzado un grupo de fans que lucían las mismas vinchas vanvaneras en su pelo.
La voz solista que todavía no habíamos escuchado, la de Abdel Rasalps, el “Lele”, nos trajo entonces su versión de “Me mantengo”, que la gente coreó con verdadero frenesí, y con generosa participación constantemente alentada por “Lele”. Y ni bien llegó el final del tema, el público, ya totalmente posesionado, continuó a su argentina manera con el clásico corito futbolero: “Olé olé olé, olé olé olé olá, olé olé olé cada día te quiero más, son los Van Van, es un sentimiento, no puedo parar...”, al cual Samuel Formell reaccionó muy rápido agregando un picante toque de conga, que prendió aún más a la gente, y luego, con el montuneo de Cucurucho en el piano y la entrada del resto de la orquesta terminó por encender la locura colectiva.
Robertón, siempre atento a todo y veloz de reflejos, tomó la posta al vuelo y prometió que durante la próxima visita de Los Van Van a Rosario, estrenarían un tema basado en el cantito, “en el próximo disco está ese tema, ya” aseguró, antes de continuar con “Que no te dé por eso”. Minutos después, Yeni arremetió con “Tú a lo tuyo y yo a lo mío”, donde nuevamente derrochó carisma y capacidad improvisadora de una manera que en ella parece algo natural, pero fue en verdad impresionante.
Mayito hizo algo de memoria entonces para recordar su llegada a la orquesta, allá por 1992: “el maestro Juan Formell me acogió y me dijo, Mayito, te voy a dar esta canción que sé que te va a ir muy bien”, y se refería por supuesto a su primer canción con Los Van Van, “Qué sorpresa”, un viejo éxito que los bailadores hemos recorrido por años. Y como el concierto del Luna Park ya estaba a pocos días, y como el público de Rosario era y es tremendamente vanvanero, Lele no se privó de invitar a todos los rosarinos a subirse al “Tren” y acompañarlos al concierto en Buenos Aires, además de mandar afectuosos saludos a los nicoleños de la escuela Bien Chévere, que copaban la tribuna superior sobre calle Güemes, todo ello en medio de “Anda ven y quiéreme”.
El siguiente plato fuerte de la noche corrió otra vez por cuenta de Mario Rivera, con “No pidas más prestao”, que tuvo el ingrediente espectacular de los niños Lourdes y Dorian sobre el escenario, a pedido del propio cantor, que con mucho tino afirmó: “no me puedo yo perder este momento bonito, estoy mirando desde acá arriba como bailan estos muchachitos”. Allí fue cuando Lourdes, con apenas 10 años, sacó a relucir un tremendo movimiento que se llevó como recompensa nada menos que un coro dedicado por el propio Mayito y repetido enseguida por el resto de la orquesta: “con este tumbao, el futuro está asegurao”, para llegar luego a un maravilloso arreglo de voces sobre el final.
Pero toda buena fiesta debe tener también su cumpleaños, y el Tren se despachó con un Feliz Cumpleaños a toda conga, dedicado a dos de sus músicos, Irving Frontela y Manolo “el tumbador”, que felizmente coincidían en su festejo con el concierto en Mamasalsa. Y luego, siempre con Robertón oficiando como “maestro de ceremonias” fueron presentados los responsables de la gira argentina y el concierto en Rosario, el empresario porteño Jorge Devoto, su colaborador Mario Imaz y Tati Barbosa. A todos ellos Robertón les dedicó su demoledora “Ven, ven, ven”.
Y enseguida nomás, con una base sonora ejecutada por toda la orquesta y un increíble solo del flautista Jorge Laliebre, Lele comenzó la presentación de los músicos y la despedida final del concierto. Pero ya habían pasado veintitrés minutos de la medianoche y, con un show que ya superaba las dos horas el público no daba señales de aflojar y arrancó de nuevo con el “Olé, olé, olé”, que llevó al obligado bis del final, “Esto te pone la cabeza mala”, con Pedrito Fajardo, arco de violín en mano, y toda su gracia y sabor para sacar la flecha, seguir a la vaca o hacer el remolino.
Así, en medio de un torbellino de emociones, con miles de manos arañando el aire, todas las gargantas en un grito y los cuerpos buscando la cadencia de cada compás, el Tren pasó por Rosario. Nos dejaron su voz y su música, y con ellas nos quedamos, hasta la vuelta.
Notas en el margen
- Pocas horas después del concierto, los comentarios de Facebook (nueva especie de termómetro anímico de nuestra sociedad, o mejor dicho, de una parte de ella), reflejaban toda la intensidad de la jornada vivida junto a los músicos cubanos. Fotos en el hotel Garden, en el tan rosarino Monumento a la Bandera, en el escenario, en los camarines, en la puerta del ómnibus y hasta en la plazita detrás de Willie Dixon. Y por allí anda también algún video de Samuel Formell tocando un inesperado sólo de metalofón, esa tarde de domingo en la feria de artesanos junto al río.
- Una vinchita luminosa alcanzada por las fans adornó la cabeza de Yeni durante la mayor parte de la noche, y ella, siendo la única dama de la orquesta, la lució con total naturalidad. Pero otra vinchita igual circuló por todo el escenario de mano en mano, sin que ningún caballero la aceptara, hasta que por iniciativa de Edmundo Pina casi termina adornando las sienes del “maestro Collado”, que la rechazó sin atenuantes, aunque con su sonrisa siempre amable.
- Casi al final del concierto, Lele fue el encargado de hacer la presentación de todos los integrantes de la orquesta, pero, entre el furor del show y la algarabía de la gente, olvidó presentar a Samuel Formell, que continuó tocando mientras cambiaba un par de sonrisas con Hugo Morejón, que se volvió hacia la tarima de atrás para mirarlo.
- Ayelén Gauna, Naiara Beltrán y Yanina Piscione, todas ellas habitués del ambiente salsero, fueron las tres afortunadas señoritas de “Si no te quieres tú”, muy afortunadas en verdad de haber subido a bailar en escena, ya que la organización del concierto no tenía intenciones de que se repitiera lo que ocurrió en el mismo escenario el año pasado, cuando alrededor de cincuenta damas coparon la tarima del Dixon para bailar “Por encima del nivel” (Sandunguera), y tanto músicos como cantores quedaron relegados a un apretujado segundo plano.
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Por Gustavo “El Pela” Haimovich |
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Al que le gusta la música cubana, en especial la salsa, sabe que lo mejor a lo que uno puede aspirar es ver a Los Van Van, y lo único que es mejor que ver a Los Van Van es ver a Los Van Van dos veces. Pero no es que ellos anduvieran paseando por Argentina y por casualidad se les ocurriera tocar para deleitarnos, no señor, no es tan fácil la cosa, hace falta gente, organización, dinero y los contactos necesarios.
Si es cuestión de agradecimientos, podemos decir gracias a Los Van Van por venir, pero eso seria solo una parte, faltaría decir gracias a Tati Barbosa por traerlos, y por segunda vez, y al productor Jorge Devoto por concretar la ambiciosa gira 2009 como lo hizo con las anteriores visitas de 1998, 2000 y 2008.
El domingo 18 de octubre, día de la madre, se realizo en el Willie Dixon de Rosario el primer show en Argentina del Tour “Arrasando” 2009, que continuaría el miércoles siguiente en Neuquén y finalizando el Viernes 23 en el Luna Park.
Pero esta gira no arrancó en Argentina, sino allá por el 18 de septiembre, en Lima Perú, de ahí a Cuba el 19 en la plaza de la revolución al ensayo para el día 20 con el concierto por la paz junto a Juanes, Olga Tañon y varios artistas donde asistieron mas de 1.500.000 personas y en ell que Van Van cerro el show, de ahí a Colombia donde hicieron 5 shows (Sala Majestic Santa Fe de Bogota, En La Selva, Puerto Tejada, Cali, y Medellín), de ahí a Cuba, en seguida a Buenos Aires donde dieron entrevistas durante la semana, luego al show del Viernes 16 en Santiago de Chile, para volver a Argentina, directamente a Rosario, para comer con Tati Barbosa el Sábado a la noche y comenzar la gira nacional en Rosario el 18, Neuquén el 21 para finalizar en el Luna Park (Buenos Aires) el día 23.
Los Van Van y Tati Barbosa han ido formando una relación de amistad, desde el show en el que se presentaron en Rosario por primera vez el año pasado traídos por el mismo, luego bailando con ellos en algunos de los shows en la Trastienda, y visitándolos en la mismísima Cuba, es por eso que aceptaron una recepción privada ofrecida por Tati el sábado a la noche en Rosario.
Recién llegados de Chile, casi sin dormir, inmediatamente se subieron a su micro contratado en Ezeiza, para ir directamente a Rosario, y breve pasada por el hotel directamente a la cena. Esta se dio lugar en Ovidio Lagos al 1500, lugar donde funcionaba “Sandunguera”, la salsera que marcó la movida rosarina. A pesar de que permanece cerrada, sigue estando ambientada “a lo cubano”, con las biografías de los históricos de la música cubana en sus paredes, y hermosos cuadros de prestigiosos artistas cubanos originales, que sorprendieron gratamente a los integrantes vanvaneros.
Así fue como Tati Barbosa, y un muy reducido grupo de íntimos amigos y colaboradores disfrutamos de la exclusiva compañía de Los Van Van, agasajados con un menú de primera, y mucha camaradería. Para algunos un sueño hecho realidad, por ahí escuche una frase muy graciosa al día siguiente de alguno de los que asistieron diciendo:
“Que hiciste anoche?, yo?, nada, solo fui a comer con Los Van Van”.
Al día siguiente, el tan esperado show. Con la promesa de los organizadores de abrir las puertas 21.30 hs y comienzo del show a las 22.00 hs, y con una puntualidad inglesa, en el horario exacto se escucharon los primeros acordes de “Arrasando”. Dicho por el propio sonidista del Dixon, quien recibe bandas para tocar en vivo todos los días de la semana, el sonido era increíble, perfecto, sublime, y que aunque muchos no lo crean, tocaron sin parar durante dos horas y cuarenta y cinco minutos !!!!!, si señor, como lo lee, falto un cuarto para cumplir las 3 horas ininterrumpidas de esta orquesta que cumplió 40 años desde su creación, y que con artistas renovados es la mejor de la música cubana sin ninguna duda.
Con algunos temas de su ultimo CD “Arrasando”, y clásicos que no tocaron en su anterior presentación como “Que sorpresa” (Tu foto en la prensa)”, y “Normal, Natural”, y repitiendo hits como “Después de todo” y “La Cabeza Mala” hicieron gritar, cantar y saltar a las mas de 1.300 almas que asistieron esa noche.
Un público que sorprendió a los Van Van por su energía, especialmente cuando les canto “olé olé olé, cada día te quiero mas, son Los Van Van, es un sentimiento, no puedo parar”, al que los integrantes de la orquesta inmediatamente le pusieron música, acompañando al publico, y con la promesa de incorporarlo a su repertorio oficial con el nombre “Van Van y Rosario”. Dichas estas ultimas palabras por el mismo Roberton, que hizo que la gente explote de emoción como pocas veces se ha visto en un recital.
Con una entrada muy accesible de tan solo 100 pesos, lo que es muy poco por lo que es la banda y a comparación de otros precios de los otros géneros que visitan el país, realmente no había excusas para no ir a verlos, con gente de pueblos y ciudades de los alrededores rosarino, se colmó el lugar y se vivió a mi entender uno de los mejores (sino el mejor), recital de salsa que ha presenciado nuestro país. Una de esas noches que salio todo perfecto, ni el mas mínimo detalle para corregir, banda, repertorio, gente, costo, horario, lugar, energía, todo simplemente, y repito la palabra, “perfecto”.
Un recital que quedara muy bien guardado gratamente en la memoria y corazón de todos los que asistieron, y el lamento de los que lamentablemente se perdieron un hecho histórico y quizás irrepetible en la historia salsera de nuestro país.
“Llegó llegó Van Van, arrasando con todo.
Que lo sepa el mundo entero
Y avísenle a los rumberos
Que llegaron Los Van Van.”
Noviembre 2009
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